La evolución de la seguridad automovilística ha sido notable en las últimas tres décadas, transformando características que alguna vez se asociaron únicamente con vehículos de lujo en estándares fundamentales. Este cambio ha salvado innumerables vidas, aunque a menudo no se reconoce su impacto contundente. En un reciente experimento, la institución alemana Dekra llevó a cabo una prueba de choque entre un Volkswagen Golf de 1989 y un modelo contemporáneo, evidenciando diferencias significativas en términos de seguridad.
La prueba se realizó bajo condiciones actuales y a una velocidad de 64 km/h. El Golf de 1989, que carece de bolsas de aire y presenta una estructura básica, mostró un desempeño alarmante. Los resultados indican que, en caso de un accidente, los ocupantes del modelo antiguo probablemente habrían sufrido lesiones fatales, mientras que los del modelo moderno habrían enfrentado lesiones leves.
La cabina del Golf de 1989 quedó gravemente dañada; la deformación de componentes como los postes del parabrisas y los estribos causó que partes internas se desplazaran y otras salieran despedidas. Este impacto potencialmente mortal fue facilitado por la ausencia de características de seguridad que hoy consideramos esenciales, como las bolsas de aire. En contraste, el modelo contemporáneo mostró una notable resistencia estructural, con escasa deformación de la cabina y un sistema de cinturones de seguridad que operó con eficacia.
Dekra también analizó otros elementos de seguridad, como la iluminación del vehículo, que mejora la visibilidad de ciclistas y otros usuarios vulnerables. En cuanto a la estabilidad, el Golf de 1989 pudo mantener una trayectoria controlada en maniobras de emergencia hasta 65 km/h, mientras que el modelo moderno lo logra a velocidades de hasta 75 km/h. Además, la distancia de frenado ha disminuido en un 30%.
Este estudio subraya la significativa transformación que ha tenido lugar en la seguridad automovilística y resalta la necesidad de contar con sistemas como airbags y control de estabilidad. Estos dispositivos, aunque considerados estándar en muchos países, aún se ofrecen como equipamiento opcional en algunas regiones, incluido México, lo que plantea interrogantes sobre la equidad en la seguridad vehicular a nivel global.



