Rolando Daza
El México de los 60´s se denominó la década «del Milagro mexicano» o del “desarrollo estabilizador”. Esos años se caracterizaron por un gran crecimiento económico y social, con una política de sustitución de las importaciones, la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, se convirtieron en grandes metrópolis.
Desde 1994, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha sido un pilar para el crecimiento económico de México. Con el tratado se eliminaron aranceles y se facilitó el libre tránsito de bienes y servicios. Ayudó a consolidar a México como una plataforma de exportación a los mercados mundiales, triplicó el comercio entre México, Estados Unidos y Canadá e impulsó la integración de cadenas de valor y producción competitivas internacionalmente. Un gran salto para el país.
Después de más de 30 años de aprovechar, poco o mucho, el TLCAN parece que será historia… a horas de que Donald Trump confirme sus sanciones comerciales, México será incluido en el paquete global de aranceles de 25% a sus exportaciones. El gobierno de Sheinbaum parece resignado, como señaló el secretario de Economía al adelantar que buscarán un trato preferencial con EUA. En pocas palabras, fracasaron los intentos de persuasión de que los aranceles perjudicarían más a ellos que a México, y la presidenta otorgó: “sí, nos afecta más a nosotros por la integración económica de la industria automotriz”.
Esto es indudable para los mexicanos. Uno de los estados más afectados será Guanajuato. Según datos de Claugto, la industria automotriz genera en el estado más de 220,000 empleos directos. Las ensambladoras no han señalado algo en particular, sin embargo, el efecto de los aranceles del 25% genera incertidumbre, cautela en las acciones a seguir. Para nuestra economía será un impacto muy fuerte, si en el país se percibe una desaceleración, en la entidad se observa una tensa inseguridad. El gobierno no acierta a tomar decisiones y acciones que busquen minimizar los efectos. Por desgracia, las personas serán quienes más lo resentirán.
Por lo pronto, en el gobierno de la república al discurso nacionalista guardo, el melodrama se ha agotado. El efecto “Kaliman” sirvió para que no maltrataran a nuestra presidente, pero no para ganar concesiones arancelarias.
Trump hizo peticiones precisas, todas cumplidas, desde frenar migrantes, recibir deportados, hasta permitir la participación militar al combate a las drogas, imponer aranceles y que México atendiera de forma atenta el perjuicio, sin hacer ruido.
Así, nuestra presidenta permite estar sometida a Trump porque sabe que cuenta con mayoría en el Congreso. La formación política de Sheinbaum es de izquierda, sin embargo, en la actualidad la política más importante no es la distinción entre derecha e izquierda, sino en el creciente conflicto entre democráticos y autocráticos.
Ante este panorama, para Guanajuato la perspectiva económica para el corto plazo está nublada, incluso con nubarrones gruesos y oscuros.