La líder opositora venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, expresó su agradecimiento a Argentina, Paraguay, Panamá, Bolivia, Ecuador y Perú por su apoyo a la democracia y los derechos humanos en Venezuela. Este reconocimiento se dio tras la firma de una declaración conjunta el sábado, durante la cumbre del Mercosur, donde se instó al régimen de Nicolás Maduro a restablecer el orden democrático por medios pacíficos y a garantizar el respeto de los derechos humanos.
Machado también hizo un llamado a estos gobiernos para que continúen exigiendo el fin de las detenciones arbitrarias y la liberación de los cerca de mil presos políticos que permanecen bajo el control del actual régimen. A través de la red social X, la exdiputada subrayó que América Latina respalda la lucha por la democracia y la libertad en Venezuela.
La declaración fue firmada por los presidentes de Argentina, Paraguay y Panamá, así como por autoridades de Bolivia, Ecuador y Perú presentes en la cumbre celebrada en Foz de Iguazú, Brasil. Notablemente, Brasil y Uruguay, cuyos gobiernos tienen una inclinación progresista, no se unieron a este pronunciamiento, al igual que Chile, que asistió como estado asociado.
Fuentes cercanas a las discusiones en la cumbre revelaron que el tema de Venezuela fue debatido, pero debido a diferencias de enfoque entre Brasil y Argentina, se optó por excluirlo de la declaración final. Brasil, abierto a incluir una referencia a la defensa de los derechos humanos, también deseaba expresar preocupaciones sobre el despliegue militar estadounidense en la región y rechazar medidas coercitivas unilaterales, lo que llevó a la falta de consenso.
Dada la falta de acuerdo, los seis países adoptaron un texto separado en el que expresaron su preocupación por la crisis migratoria, humanitaria y social en Venezuela. En esta declaración, se solicitó al gobierno de Maduro la liberación inmediata de los ciudadanos detenidos arbitrariamente y el respeto a su debido proceso.
Cabe mencionar que la declaración no menciona a los Estados Unidos ni su despliegue militar en la región, y adopta un tono más moderado que la postura expuesta por el presidente Milei, quien había destacado la presión militar estadounidense como un medio para «liberar al pueblo venezolano» e instó a sus aliados en el bloque a seguir su ejemplo. En contraste, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva advirtió que cualquier intervención militar en Venezuela sería desastrosa y sentaría un alarmante precedente para Suramérica.



