León, Guanajuato.- El pasado viernes, el sonido intenso del thrash metal resonó en León durante el concierto de Kings of Thrash, un evento que congregó a aproximadamente cien fanáticos, quienes se reunieron en Rockstar Burger para revivir los años dorados del género.
Afuera, la noche caía con una frescura reconfortante, pero el interior del recinto se llenó de energía desde muy temprano. La banda local Doomsday fue la encargada de abrir el evento, presentando una serie de riffs potentes que prepararon el terreno para el plato fuerte de la noche.
Apenas pasadas las 9 de la noche, el ambiente se tornó electrizante. Los fanáticos, casi como una hermandad clandestina, se agolpaban frente al escenario. El esperado momento llegó cuando David Ellefson, exbajista y cofundador de Megadeth, subió al escenario, desatando una ola de entusiasmo que inundó el lugar.
Ellefson compartió el escenario con Jeff Young, quien también aporta su experiencia de los días de gloria del thrash. Junto a ellos estaban Chaz Leon, en la voz, y Fred Aching, en la batería, formando un conjunto que prometía una velada sin descanso.
Con una vibrante interpretación de “In 2 The Lungs of Hell”, la banda desató la primera ráfaga de energía, provocando una reacción inmediata del público, que comenzó a moverse al ritmo de la música. Después, “Rattlehead” llevó la intensidad a un nuevo nivel, convirtiendo el lugar en un torbellino de euforia.
La atmósfera, aunque íntima, se sentía como la de un gran festival, con un público que cantaba y participaba activamente, dejando entrever su devoción por el thrash metal. Temas como “Train of Consequences” y “Victory” mantuvieron la dinámica, mientras Young destacaba con solistas que impactaban con su calidad técnica.
A lo largo de la actuación, la destacada ejecución de Fred Aching en sus solos de batería generó un ambiente casi palpable de adrenalina. La conexión entre la banda y el público quedó evidente durante «In My Darkest Hour», un momento que se convirtió en un himno compartido.
El recital continuó con un repertorio que incluyó clásicos como “Bad Omen” y “Tornado of Souls”, cerrando con una entrega que resonó en cada rincón del recinto. Para el encore, la banda agradeció al público y presentó “Lockdown” y el icónico “Peace Sells”, lo que convirtió el final en una celebración vibrante del metal.
En resumen, a pesar de la escasa cantidad de asistentes, la noche se sintió majestuosa. Kings of Thrash supo capturar la esencia del género y recordar a todos por qué sigue siendo un pilar importante en el mundo del metal.


