En la próxima cumbre de la OTAN en La Haya, el gasto militar se perfila como el tema central de debate, especialmente en torno al objetivo de que cada país destine el 5% de su PIB a defensa en el transcurso de los próximos diez años. Este planteamiento se ha convertido en un punto de discordia, reflejando las marcadas diferencias entre los países de la Alianza, muchas de las cuales están relacionadas con su proximidad geográfica a Rusia.
La propuesta, inicialmente formulada por el presidente estadounidense, ha cobrado relevancia en el contexto de la invasión rusa a Ucrania, al considerar este aumento como una condición para que Estados Unidos mantenga su compromiso de seguridad sobre una Europa que se muestra preocupada por la situación en la región.
La tendencia hacia el incremento del gasto en defensa ha ido en aumento durante la última década. Un sondeo realizado en 12 países, incluyendo potencias como Francia, Alemania, Polonia, Reino Unido y España, indica un consenso generalizado sobre la necesidad de fortalecer las capacidades militares. Este cambio en la percepción geopolítica europea fue comentado por el director de un importante centro de reflexión, quien señaló que la creencia de que se puede vivir en paz y seguridad ha llegado a su fin.
El gasto militar de los países europeos miembros de la Alianza, junto con el de Canadá, aumentó en un 19% en el último año, con Estados Unidos como el principal contribuyente, representando el 62% del total de la inversión de la OTAN, que alcanzó los 1.3 billones de dólares en 2024. La meta del 5% supone un aumento significativo respecto al 2% anteriormente estipulado, un objetivo que ya fue alcanzado o superado por 22 de los 32 países aliados en el último año, frente a solo tres que cumplían con este estándar hace una década.
Entre los países, Polonia se destaca por sus esfuerzos, con un gasto previsto del 4.7% de su PIB en el presente año y planes de alcanzar el 5% para 2026, tras realizar inversiones significativas en armamento, principalmente de Estados Unidos y Corea del Sur. La cercanía de Polonia a Rusia y Bielorrusia ha motivado esta aceleración en la modernización de su ejército, que actualmente es el tercero más grande de la OTAN.
Las repúblicas bálticas, que se sienten amenazadas por la actividad rusa, han mantenido niveles de gasto en defensa superiores al 3% desde 2024. Otros países, como Estados Unidos y Grecia, también han incrementado sus porcentajes de inversión, mientras que España se sitúa en un modesto 1.24%, con intenciones declaradas de llegar al 2.1%. Otros países como Bélgica, Canadá e Italia también permanecen por debajo del umbral del 2%.
A pocas horas del inicio de la cumbre, Londres anunció su compromiso de invertir el 5% de su PIB para 2035, mientras que Alemania tiene como meta un 3.5% para 2029. El sondeo mencionado indica que alrededor del 50% de la población en los países evaluados respalda el incremento del gasto en defensa, y un 59% apoya la continuidad de la asistencia a Ucrania, incluso en caso de que Estados Unidos reduzca su apoyo.
Analistas consideran que este aumento de gastos busca enviar un mensaje claro a la administración estadounidense sobre el compromiso europeo con la seguridad en el continente y el apoyo a Ucrania. La situación actual refleja un contexto complejo y cambiante, marcado por la creciente inquietud y la reevaluación de las estrategias de defensa entre las naciones europeas.




