La Diócesis de Zamora llevó a cabo la última misa del novenario en honor al alcalde de Uruapan, asesinado recientemente. La ceremonia se realizó en medio de un llamado a la paz y a un alto a la violencia persistente en el estado de Michoacán.
Al mismo tiempo, ciudadanos de Uruapan se congregaron en la plaza municipal para rezar el último rosario por el alcalde, quien fue víctima de un homicidio el 1 de noviembre, perpetrado por un menor de 17 años.
Durante la homilía de la “Misa en favor de la Paz y la Justicia”, el sacerdote Jesús Valencia expresó su preocupación por la creciente violencia en la región, afirmando que la sangre derramada y el sufrimiento son inaceptables. La presencia de numerosos fieles en la misa, según el sacerdote, refleja el deseo de la comunidad por un entorno más pacífico y con justicia social.
Valencia Álvarez subrayó que el propósito del acto no era incitar a la violencia o a la venganza, sino proclamar, desde la fe, la necesidad de un país donde prevalezca la vida y la esperanza de un futuro mejor.
Al cierre de la ceremonia, el sacerdote Rafael Morales manifestó que la multitud había hecho historia, uniendo a los católicos en torno a un sentimiento compartido: el deseo de un vivir en paz y en armonía.
Carlos Manzo fue asesinado mientras participaba en un evento con motivo del Día de Muertos, y según informes, el agresor fue abatido por los escoltas del alcalde. La Fiscalía de Michoacán ha indicado que este crimen se enmarca en las pugnas entre grupos criminales, entre ellos el Cártel Jalisco Nueva Generación y Los Caballeros Templarios, que operan en la región.


