La lucha de México contra la comida chatarra sigue adelante. A principios del año en curso, se implementó la prohibición de venta de estos productos en las escuelas del país, y recientemente el Congreso de la Unión aprobó aumentos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para bebidas azucaradas y con edulcorantes no calóricos. Ahora, se ha presentado una nueva iniciativa que propone la creación de un impuesto sobre la venta de refrescos, botanas y bebidas alcohólicas en la Ciudad de México.
La propuesta, impulsada por un legislador de Morena, busca reformar el Código Fiscal de la capital con el objetivo de recaudar más de 5 mil millones de pesos. En este contexto, muchos de estos productos ya están sujetos a un IEPS del 8% que grava su producción o importación.
### Destino de los Recursos
El nuevo impuesto sería adicional al ya existente sobre bebidas alcohólicas, y los fondos recaudados se destinarían a la Fiscalía de la Ciudad de México y al Tribunal Superior de Justicia, con la intención de «resolver problemas profundos» dentro de estas instituciones.
Entre los productos afectados se incluyen cremas untables, helados, paletas, snacks y otras botanas industrializadas. El legislador afirma que esta no es la primera vez que presenta una iniciativa similar, recordando un intento previo en 2014 que buscaba establecer un impuesto de dos pesos por producto en refrescos y comida chatarra, basado en recomendaciones de organismos internacionales.
### Impacto y Reacciones
El objetivo de esta medida es reducir el consumo de estos productos, tomando como referencia que en 2025 el promedio de consumo de botanas saladas en México fue de 10.9 kilogramos por persona. Sin embargo, la propuesta ha generado controversia. Líderes de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes han criticado el impuesto, señalando que afecta directamente tanto a los consumidores como a los vendedores, poniendo en riesgo muchos negocios.
Adicionalmente, la Asociación Mexicana de Bebidas ha expresado preocupaciones sobre un impuesto federal a los refrescos, argumentando que podría resultar en un aumento de precios del 10 al 15% y afectar gravemente la economía familiar. También advierten que la medida no abordará eficazmente los problemas de salud que se busca combatir y podría generar altos costos sociales y económicos.
Esta discusión sobre el impuesto a la comida chatarra refleja un creciente debate en torno a la salud pública y la economía en el país, y plantea interrogantes sobre la efectividad de tales medidas en la promoción de hábitos alimenticios más saludables entre la población.








