Una reciente discusión en el Congreso de la Unión ha puesto en el centro del debate una reforma a la Ley General de Salud relacionada con el uso de vapeadores. La diputada del Movimiento Ciudadano, Iraís Reyes, criticó duramente el dictamen, calificándolo como “la reforma más prohibicionista, más autoritaria y más absurda que este país ha visto en décadas”. Reyes argumentó que la nueva normativa criminaliza diversas actividades en torno a los vapeadores, incluyendo su adquisición y distribución, con penas de hasta ocho años de prisión, lo que, según su opinión, resulta desproporcionado.
La legisladora hizo énfasis en la falta de coherencia de la medida, señalando que actos de violencia física o la divulgación no consensuada de imágenes íntimas conllevan penas menores que la simple posesión de un vapeador. Por su parte, la diputada del PRI, Ana Isabel González, expresó su preocupación sobre artículos específicos de la ley, destacando que la normativa permite castigos de entre uno y ocho años de prisión por delitos relacionados con el consumo o la distribución de productos de vapeo, así como multas que podrían alcanzar los 225 mil pesos.
Desde el Partido del Trabajo, Margarita García hizo una declaración simbólica, afirmando que, en lugar de regalar vapeadores, optaría por ofrecer amor y apoyo emocional a los jóvenes. A su vez, la diputada del PRI instó a sus colegas a revisar detalladamente el contenido del dictamen, subrayando la prohibición que se establece en el artículo 282 Quater sobre la comercialización y utilización de dispositivos de vapeo.
El diputado del PAN, Federico Döring, criticó la prioridad que, en su opinión, la administración actual otorga a la criminalización de productos como el vapeador, señalando la falta de atención a necesidades más urgentes en el sistema de salud, como la obtención de medicamentos.
Desde la bancada de Morena, el diputado Fernando Mendoza defendió la ley, explicando que la normativa no busca criminalizar al consumidor, sino sancionar a quienes introducen productos nocivos al mercado. La votación final del dictamen tuvo lugar con 324 votos a favor, 129 en contra y sin abstenciones, lo que refleja la mayoría de Morena y sus aliados.
Antes de concluir su intervención, la diputada Reyes comparó la nueva legislación con un regalo envenenado para el crimen organizado, sugiriendo que la ley no aborda de manera efectiva los problemas de salud pública. Esta declaración fue acompañada de una acción simbólica en la que presentó una caja decorada, concluyendo su discurso con una crítica a las intenciones detrás de la reforma.


