La Comisión de Salud de la Cámara de Diputados de México se prepara para votar un ambicioso proyecto de dictamen que aboga por la prohibición total de los cigarros electrónicos y vapeadores en el país. Este documento, que abarca 829 páginas, tiene su origen en una iniciativa presentada por la presidenta del país y argumenta que estos dispositivos contienen una «mezcla compleja» de sustancias químicas, incluidos metales pesados como el níquel, plomo y cadmio, los cuales presentan un riesgo significativo para la salud.
La propuesta señala que, a pesar de las regulaciones existentes, la venta ilegal y el contrabando de estos productos continúan en aumento. Uno de los principales focos de preocupación es la creciente incidencia del consumo entre los jóvenes, quienes han sido blanco de «estrategias agresivas y engañosas» por parte de la industria, que buscan generar dependencia a edades tempranas.
Además, el proyecto forma parte de un conjunto más amplio de reformas sanitarias que buscan regular las compras consolidadas de equipamiento y restringir el uso de precursores químicos. Se contemplan sanciones severas de uno a ocho años de prisión, junto con multas que oscilan entre 100 y 2,000 Unidades de Medida y Actualización (UMAs), para quienes participen en la compra, venta, almacenamiento o transporte de estos dispositivos con fines comerciales.
El dictamen incluirá un nuevo artículo a la Ley General de Salud, tipificando la compra individual de vapeadores como un delito, lo que permitirá enjuiciar cualquier actividad relacionada. Se proyecta prohibir la fabricación, importación, exportación, venta y uso de dispositivos que administren nicotina o sustancias inhalables, para combatir el riesgo sanitario en el país.
Estudios sobre el consumo juvenil revelan que aproximadamente medio millón de adolescentes en México ya han utilizado vapeadores, lo que ha intensificado la necesidad de acción legislativa. La evidencia internacional sostiene que el hábito del vapeo se relaciona con un mayor riesgo de iniciar el consumo de cigarrillos tradicionales, así como con problemas de salud respiratoria, cardiovascular y mental en esta población joven.
Expertos de los National Institutes of Health advierten que los vapeadores exponen a los pulmones a una variedad de sustancias nocivas que pueden transformarse en agentes peligrosos al ser inhaladas. Además, la American Cancer Society enfatiza que el aerosol de estos dispositivos no es vapor de agua, sino una mezcla de partículas ultrafinas y compuestos potencialmente tóxicos, y subraya la falta de evidencia que demuestre su seguridad a largo plazo, especialmente entre los adolescentes.


