El entrenador del Inter de Porto Alegre, Abel Braga, ha enfrentado fuertes críticas tras una declaración que fue considerada homofóbica. En una reciente conferencia de prensa, Braga expresó su oposición a que sus jugadores entrenaran con camisetas rosas, afirmando que eso los haría parecer «un grupo de maricas.» Estas palabras generaron un amplio rechazo en la opinión pública y en sectores del deporte.
Ante la controversia desatada, Braga ofreció una disculpa, recordando la trágica pérdida de su hijo en 2017. En su declaración, el entrenador enfatizó: “Perdí a un hijo a los 19 años. Quien pierde a un hijo no es homofóbico.” El técnico explicó que lo que él consideró una broma durante un entrenamiento tenía la intención de transmitir un mensaje de determinación al equipo.
Braga insistió en que sus palabras fueron malinterpretadas y que su intención no era ofender. Aclaró que sus comentarios surgieron en un contexto de búsqueda de seriedad en la preparación del equipo y reiteró su arrepentimiento por lo que dijo.
Las reacciones de los aficionados han sido diversas, y muchos aseguran que las palabras del entrenador no reflejan la verdadera esencia del deporte ni el respeto que este demanda.


