El Sanatatea Cluj y el Universitatea Craiova se enfrentaron recientemente en la primera ronda de la Copa de Rumania, en un partido que generó controversia debido a un incidente protagonizado por el dueño del Cluj, Aurelian Ghisa, quien ingresó al campo de juego en el minuto 89, a sus 61 años. Esta acción desató críticas y burlas en el mundo del fútbol.
A pesar de la inesperada entrada de Ghisa, el Universitatea Craiova se llevó la victoria con un contundente 4-1, anotando así sus primeros tres puntos en el Grupo B. Sin embargo, la presencia del propietario del Sanatatea Cluj, que milita en la tercera división, fue lo que acaparó la atención mediática.
Valeriu Iftime, dueño del FC Botosani y líder de la Superliga de Rumania, se pronunció al respecto, criticando la actuación de Ghisa y calificándola como un «circo». No obstante, Ghisa defendió su decisión. Afirmó que su intención no era perturbar a los jugadores, sino compartir su amor por el fútbol. «Se trata de placer y amor por el fútbol. No buscamos el dinero, simplemente disfrutamos jugando», expresó.
Ghisa, quien vistió el número 55 durante el partido, ingresó al campo mientras su equipo defendía un tiro de esquina, con el marcador ya adverso. A pesar de no haber impactado directamente en el juego, su presencia fue una muestra de su compromiso y entusiasmo por el deporte.
Su situación evoca un recuerdo similar en México, donde Humberto Filizola, rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, también se destacó por jugar en la Primera División a los 44 años, convirtiéndose en el debutante más longevo en la historia del fútbol mexicano al rozar el gol en un partido en 1994.


