La salida del embajador de Australia en Estados Unidos representa un relevo relevante para la relación bilateral y la estrategia del país frente a su principal aliado de seguridad.
El ex primer ministro Kevin Rudd abandonará el puesto tras más de tres años en Washington, en una decisión anunciada por el primer ministro Anthony Albanese sin detallar motivos.
Albanese expresó su agradecimiento por el servicio de Rudd y reafirmó que defendió los intereses de Australia ante Estados Unidos.
La salida sigue a una polémica por críticas públicas de Rudd a Donald Trump, que incluyeron mensajes en redes sociales que luego fueron eliminados para evitar que se interpretaran como reflejo de su rol como embajador.
Rudd explicó que esos comentarios se originaron cuando dirigía un centro independiente estadounidense y confirmó que volverá a presidir ese laboratorio de ideas.
Sus publicaciones, entre ellas calificativos a Trump como «traidor de Occidente», generaron pedidos de destitución por parte de la oposición y comentarios del propio Trump sobre la permanencia del diplomático.
El episodio se produjo en el contexto de una cooperación reforzada entre ambos países, materializada en un acuerdo para potenciar la producción, el procesamiento y la exportación de tierras raras desde Australia hacia Estados Unidos con el objetivo de reducir la dependencia de China.



