La seguridad en Bagdad se vio afectada por una emboscada contra diplomáticos estadounidenses atribuida a milicias iraquíes alineadas con Irán, según informó el Departamento de Estado, lo que aumenta la preocupación por la protección del personal extranjero y la estabilidad local.
El ataque, que no dejó víctimas según la misma fuente, se produjo recientemente en la capital iraquí y fue denunciado por Washington a través de un comunicado oficial.
El Departamento de Estado consideró este episodio como parte de una cadena de agresiones dirigidas contra intereses estadounidenses en Irak, que en las últimas semanas han elevado la tensión con grupos armados proiraníes.
Las autoridades estadounidenses indicaron que se han registrado cientos de incidentes contra ciudadanos e instalaciones diplomáticas, una cifra que el Gobierno considera indicativa de un «deterioro de la seguridad en Irak».
En su nota, el Departamento también relacionó la oleada de violencia con el secuestro y posterior liberación de la periodista estadounidense Shelly Kittleson, a quien atribuyen retenciones por parte de las mismas redes milicianas.


