En un reciente suceso trágico, un trabajador de las Naciones Unidas fue encontrado muerto en Sudán del Sur, días después de su detención por las fuerzas de seguridad locales. La información fue divulgada por el organismo internacional a través de un comunicado oficial.
El teniente Lino Mariak Chol, junto a otros dos soldados, fue arrestado tras confesar el homicidio y facilitar la ubicación del cadáver, según declaraciones del portavoz de la policía local, Saninto Udol. El cuerpo del trabajador fue hallado en una zona residencial.
Bol Roch Mayol, ciudadano sursudanés y asistente de idiomas para la misión de la ONU en el país, había sido sacado de un vehículo de la organización por cinco soldados tras un control rutinario en un campamento de desplazados en Wau, al norte del país. El vehículo había experimentado un pinchazo, lo que obligó a Mayol a detenerse.
La subdirectora de la misión de la ONU en Sudán del Sur expresó su devastación por la pérdida de un colega con más de una década de servicio en la región. Enfatizó la necesidad de una investigación inmediata y exhaustiva para que los responsables enfrenten la justicia, calificando el asesinato de «inaceptable».
Actualmente, se están llevando a cabo esfuerzos tanto por parte de las autoridades locales como de la misión de las Naciones Unidas para determinar las circunstancias exactas de la muerte de Mayol. A pesar de las declaraciones iniciales, no hay evidencia de que el asesinato haya sido orquestado por órdenes superiores.
Sudán del Sur se ha consolidado como uno de los entornos más peligrosos para los trabajadores humanitarios, con un incremento notable en ataques y secuestros a lo largo de 2025. Según informes de la ONU, en el primer semestre del año, al menos 25 trabajadores humanitarios fueron asesinados o heridos, un aumento con respecto al año anterior, con la mayoría de las víctimas siendo nacionales.
Paralelamente, Estados Unidos ha amenazado con recortes a la asistencia humanitaria, acusando al gobierno sursudanés de imponer tarifas exorbitantes a los grupos de ayuda y de obstaculizar sus operaciones. Esto se produce en el contexto de un recorte presupuestario del 15% a la misión de la ONU, en medio de un resurgimiento de combates que ha afectado gravemente a la población civil, dejando más de mil muertos, incluidos casos de bombardeos indiscriminados y ejecuciones extrajudiciales por parte de las fuerzas de seguridad.



