La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha emitido un llamado que incluye 14 acciones orientadas hacia la paz en el país, subrayando la necesidad de construir un ambiente pacífico que trascienda las coyunturas políticas y las polarizaciones actuales. En un comunicado, la CEM enfatizó que la paz debe ser concebida como un proceso amplio, transparente y consensuado, capaz de reconocer y abordar las violencias estructurales que afectan a México.
La CEM invitó a la ciudadanía a organizarse y hacerse partícipe en estas acciones desde sus respectivos entornos, como colonias, comunidades, iglesias, escuelas o familias. Al mismo tiempo, recordó a las distintas instancias de gobierno la importancia de cumplir con los compromisos adquiridos en campaña para garantizar la vida y la seguridad a nivel nacional.
El reciente discurso gubernamental sostiene que los homicidios dolosos en el país han disminuido en un 32%. Sin embargo, un análisis de la organización México Evalúa cuestiona la veracidad de estas cifras, señalando la debilidad institucional de las fiscalías y las tácticas de ocultamiento utilizadas por el crimen organizado.
En cifras provisionales, el gobierno mexicano reportó una reducción del 37% en homicidios durante los primeros 13 meses de la presidencia de Claudia Sheinbaum, quien asumió el cargo en octubre tras un sexenio marcado por más de 196,000 asesinatos registrándose durante el mandato del expresidente Andrés Manuel López Obrador. A pesar de estas declaraciones oficiales, los homicidios mostraron un incremento del 1.2% anual en 2024, alcanzando más de 30,000 casos.
Por su parte, la CEM abogó por una paz que fomente el disenso y la corresponsabilidad, así como la promoción de un Estado de derecho que garantice la diversidad y la escucha. La Iglesia también señaló la necesidad de crear condiciones que permitan a los jóvenes vislumbrar un futuro esperanzador en el país.
En consonancia con el mensaje de la CEM, la Arquidiócesis de México ha enfatizado en su editorial que la paz es una responsabilidad compartida que recae en todos los sectores de la sociedad. Esto incluye a quienes gobiernan, educan, acompañan y rezan, subrayando que la familia juega un papel fundamental en la enseñanza de valores necesarios para el diálogo y la resolución pacífica de conflictos. La editorial concluye que la paz comienza con acciones cotidianas, como la elección de responder a la violencia con honestidad y respeto.



