En el transcurso de 2025, se ha observado una estabilidad positiva en la población de la vaquita marina en el Alto Golfo de California, lo que sugiere que se ha logrado frenar la disminución de esta especie endémica. En una reciente conferencia de prensa llevada a cabo en la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, se dio a conocer que la estimación oficial de ejemplares oscila entre 7 y 10. Aunque este número es alarmantemente bajo, las autoridades anuncian que, de mantenerse las actuales medidas de protección, se espera que la recuperación de la especie se materialice en un periodo de 20 años.
Uno de los principales desafíos para la conservación de la vaquita marina es el tráfico de la totoaba, un pez que es capturado con redes de enmalle que también amenazan a este cetáceo. Ante esta situación, se han puesto en marcha operativos coordinados entre la Secretaría de Marina, el ejército, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca, con el propósito de vigilar la denominada «Zona Cero», así como los puntos de embarque y desembarque de los botes pesqueros.
En este contexto, se han judicializado cinco procesos penales relacionados con la pesca ilegal, lo que ha resultado en sentencias condenatorias, aunque algunas continúan en litigio. Mariana Boy Tamoborrell, titular de la Profepa, subrayó que se ha avanzado significativamente en la persecución penal y administrativa de estos delitos.
Como parte de los esfuerzos de conservación, se ha presentado en el Congreso de la Unión una iniciativa de ley que busca endurecer las penalidades para quienes participen en el tráfico de totoaba o utilicen redes de enmalle. Esta propuesta de modificación al código penal estipula sanciones más severas, incluyendo multas y años de prisión, en función de la gravedad de los delitos que afectan a la vida silvestre, con especial énfasis en la vaquita marina.
Asimismo, la Secretaría de Marina destacó la creación de una coordinación con los pescadores de la región, que ha permitido la instalación de 848 terminales satelitales para monitorear la Zona Cero, que es clave para la conservación de esta especie. El vicealmirante Sergio Reyna Barrios indicó que, gracias al monitoreo de estas embarcaciones, se puede detectar cualquier incursión en áreas restringidas, así como verificar que no se utilicen redes de pesca prohibidas.
Los esfuerzos también se han visto complementados por investigaciones, como el Crucero de Observación 2025, donde se identificó el avistamiento de una hembra llamada Frida, acompañada de su cría de aproximadamente un año, lo que sugiere que la hembra podría estar nuevamente embarazada. Estos hallazgos proporcionan un rayo de esperanza en la lucha por la conservación de la vaquita marina.


