La situación hídrica de la Ciudad de México ha sido descrita por expertos en gestión del agua como una paradoja, caracterizada por ser un «enfermo crónico» que experimenta altibajos constantes. Durante un foro organizado por la Universidad Estatal de Arizona (ASU), se subrayó la necesidad de entender y administrar de manera eficiente este recurso vital en una de las metrópolis más grandes del mundo.
La capital mexicana, que incluye la Zona Metropolitana del Valle de México, depende entre el 25% y el 30% de su suministro hídrico del sistema de presas del Cutzamala y del Lerma. El resto proviene de pozos subterráneos. Enrique Lomnitz, fundador de Isla Urbana, destacó que incluso si los sistemas de presas estuvieran teóricamente a su máxima capacidad, la ciudad podría seguir teniendo acceso al agua gracias a la red de pozos.
Lomnitz enfatizó que la idea del «día cero» —un momento crítico en el que se agota el suministro de agua— es un concepto erróneo desde su origen. Por su parte, el jurista estadounidense Rhett Larson, especializado en derecho hídrico, argumentó que el enfoque principal para las ciudades no debería ser simplemente la conservación o el aumento del agua, sino una comprensión más profunda del recurso para orientar adecuadamente la inversión.
Ambos especialistas señalaron la carencia de datos precisos en México como un obstáculo significativo para la toma de decisiones informadas sobre la disponibilidad y las fugas de agua. Esta falta de transparencia se atribuye a la baja exigencia social, la ineficacia institucional y casos de corrupción.
En cuanto a la desigualdad hídrica, los expertos afirmaron que esta problemática está profundamente ligada al poder adquisitivo. Lomnitz comentó que las comunidades más vulnerables siempre enfrentan un “día cero”, señalando que el acceso al agua tiende a favorecer a los más ricos, mientras que los pobres a menudo son los que sufren las consecuencias del desabasto.
A pesar de calificar la crisis hídrica como «crónica y estructural», los especialistas expresaron una perspectiva optimista. Larson señaló que la Ciudad de México, a pesar de sus desafíos, no tiene por qué enfrentarse a la escasez de agua, dado que recibe abundantes recursos hídricos. Destacó que tanto el problema como la solución residen en la capacidad, el conocimiento y la voluntad de la población.
Además, los expertos subrayaron la importancia de la nueva generación de estudiantes de la capital, quienes podrían convertirse en los líderes del futuro y desempeñar un papel fundamental en la gestión y solución de los problemas hídricos de la ciudad.


