París – El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha propuesto incrementar la multa por consumo de drogas de los actuales 200 a 500 euros, con el objetivo de frenar el narcotráfico. Durante un encuentro en Marsella, destacó la necesidad de colaborar con países terceros para confiscar los activos de líderes de cárteles franceses que se encuentran en el extranjero.
Macron expresó su frustración ante la doble moral en la sociedad, donde algunos barrios sufren las consecuencias del narcotráfico mientras que en otros se percibe el consumo de sustancias como una forma de entretenimiento. «Estoy cansado de que haya gente que llore en unos barrios y que en otros compren droga», afirmó.
El mandatario anticipó un «cambio drástico» en la estrategia antidrogas, resaltando que la táctica de afectar el bolsillo de los consumidores podría ser una medida eficaz para desincentivar el mercado de las drogas, especialmente en ciudades como Marsella, reconocida como uno de los puntos neurálgicos del tráfico de estupefacientes en Europa.
Esta visita se produce tras el asesinato de Mehdi Kessaci, un joven que fue víctima de la violencia vinculada al narcotráfico, y cuyo hermano, Amine, es un político conocido por su activismo en contra de las drogas y que actualmente vive bajo protección policial debido a las amenazas recibidas.
Marsella ha mantenido una problemática con el narcotráfico durante más de cuatro décadas, registrando en 2023 un notable incremento en los crímenes relacionados, con un total de 49 muertes atribuibles a ajustes de cuentas entre bandas rivales.
El presidente también subrayó el papel de las redes sociales como plataformas para el tráfico de drogas, y prometió intensificar la persecución de los líderes de cárteles, muchos de los cuales se refugian en naciones como los Emiratos Árabes Unidos, de donde se han conseguido recuperar propiedades vinculadas a estas redes delictivas.


