En Guanajuato, el Museo Iconográfico del Quijote abrió su primer bloque de exposiciones temporales con propuestas de Arelí Vargas, Miguel Ángel Garrido y Armando Miranda, en una oferta que refuerza la actividad cultural local.
Memoria, identidad y abstracción se entrelazan en las salas del recinto a través de las muestras Genealogías distantes, Tormenta en un hermoso día y El color de mis días, proyectos que dialogan desde distintos lenguajes y momentos creativos.
La inauguración contó con la presencia de los artistas y de autoridades locales, entre ellas representantes de la Secretaría de Turismo e Identidad, del Ayuntamiento de Guanajuato y de la dirección de Cultura y Educación municipal.
El coordinador de museografía del museo destacó que la temporada reúne a reconocidos creadores mexicanos y subraya el compromiso de los artistas con el arte contemporáneo.
Las tres muestras presentan rasgos inéditos en esta sede: es la primera ocasión en que Armando Miranda expone en la ciudad; Miguel Ángel Garrido incorpora por primera vez el paisaje en su producción; y Arelí Vargas retoma la creación artística tras una etapa dedicada a la docencia y la gestión cultural.
Genealogías distantes, apoyada por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, se configura como un libro de artista que explora territorio, memoria e identidad mediante el entrelazamiento de lazos familiares.
Según su autora, el proyecto parte de la comunidad de Calderones y aborda dimensiones autobiográficas vinculadas a la identidad familiar materna, con una intención abierta a la experiencia colectiva del recuerdo.
Miguel Ángel Garrido presenta una selección de más de treinta óleos centrada en su producción reciente, en la que combina un «costumbrismo moderno» con su incursión en el paisaje a partir de su trayectoria asentada en San Miguel de Allende.
Armando Miranda muestra una serie de once piezas pictóricas inspiradas en el concepto japonés seiran, a partir del cual reflexiona sobre la imprevisibilidad y las sacudidas que provocan ciertos anuncios en la vida cotidiana.
Las exposiciones permanecerán abiertas al público por tiempo limitado y comparten espacio con la muestra Mucho ruido y pocas nueces, cuya temporalidad se ha extendido en el mismo recinto.




