La Iglesia católica mexicana urgió a priorizar la paz y la unidad en el ámbito local y anunció que la Arquidiócesis Primada de México realizará su peregrinación anual hacia la Basílica de Guadalupe para atender esta realidad desde la fe. La convocatoria tiene impacto directo en la capital y en las comunidades que participan en esa tradición religiosa.
En su editorial semanal Desde la Fe, el Episcopado sostuvo que la paz y la unidad son dos desafíos que requieren atención inmediata y exigieron compromiso, escucha y acción de todos los actores sociales. La institución pidió traducir las oraciones en iniciativas concretas de convivencia y diálogo.
El comunicado situó su llamado en un contexto marcado por un elevado número de homicidios, desapariciones forzadas y problemas de derechos humanos en el país, y por disputas bélicas e intervenciones militares en el plano internacional. Por ello, la Iglesia enfatizó la prioridad de la paz en sus oraciones y en sus acciones pastorales.
La nota subrayó que la oración no debe quedarse en palabras dirigidas a Dios, sino transformarse en diálogo con el otro, apertura al encuentro y disposición para caminar conjuntamente. Ese enfoque, indicó, implica una actitud práctica que involucra a comunidades, ministros y consagrados.
El texto citó además las advertencias del papa León XIV sobre el avance de una “diplomacia basada en la fuerza” y recordó que la paz y la unidad sólo pueden sostenerse cuando se protege la dignidad humana y se elige el diálogo por encima de la confrontación. Esa perspectiva fue presentada como marco para la acción eclesial.
La Iglesia invitó a ofrecer a la divinidad las tareas pastorales, los hogares, las preocupaciones y las decisiones personales como parte de una respuesta comunitaria al momento que se inicia. Asimismo, defendió la peregrinación como una “actitud interior” que ayuda a mirarse sin etiquetas y a escucharse de verdad.
Finalmente, la institución convocó a sus feligreses a reunirse en la Glorieta de Peralvillo para peregrinar hacia la Basílica de Guadalupe y convertir ese recorrido en una oración por quienes han perdido la esperanza, por las víctimas de la violencia y por la unidad anhelada.



