El viaje de Clara Brugada a Nueva York y su reunión con el alcalde Zohran Mamdani abrieron la posibilidad de que la Ciudad de México analice un nuevo modelo de seguridad comunitaria, basado en la atención social y la prevención antes que en el uso exclusivo de la fuerza policial. La jefa de Gobierno mostró interés en una estrategia que busca intervenir crisis de violencia desde distintos frentes y con personal especializado.
Durante una conferencia posterior a su visita, Brugada explicó que conoció un programa de seguridad comunitaria dirigido por Renita Francois, una dirigente del Bronx con 15 años de experiencia en asuntos de seguridad. La iniciativa, denominada Department of Community Safety (DCS), contempla respuestas diferenciadas para problemas que tradicionalmente son atendidos por corporaciones policiales.
El esquema neoyorquino incluye atención a crisis de salud mental, acciones contra la violencia armada, intervención en crímenes de odio y participación de especialistas no policiales, como psicólogos y trabajadores sociales. El objetivo es evitar que una situación violenta sea respondida únicamente con otra acción de fuerza y, en cambio, cortar las cadenas que pueden intensificar los conflictos.
¿Qué elementos podrían trasladarse a la estrategia de seguridad de la CDMX?
Integrantes del equipo de seguridad capitalino reconocen que existen diferencias entre ambas ciudades. En la CDMX habría una menor presencia de crisis de salud mental en la vía pública relacionadas con el consumo de drogas y una incidencia reducida de crímenes de odio frente a los casos considerados por el DCS. Por ello, la intención no sería copiar el modelo, sino estudiar qué componentes pueden adaptarse al contexto local.
La propuesta implicaría coordinar a dependencias distintas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. La premisa es que la seguridad también se construye mediante vivienda, empleo, transporte público funcional, servicios de salud, políticas culturales y sistemas de cuidados. Bajo esta lógica, el gobierno capitalino busca una estrategia amplia que atienda tanto las condiciones que favorecen la violencia como los casos específicos que requieren intervención social.
Entre los programas que podrían fortalecerse se encuentra Alto al Fuego, orientado a interrumpir dinámicas violentas y aplicar una disuasión focalizada con enfoque comunitario. También se analiza la participación de mentores reconocidos en colonias y barrios, capaces de intervenir en momentos de tensión.
- Punto clave / Qué ocurrió: Brugada conoció en Nueva York el modelo de seguridad comunitaria DCS.
- Impacto o alcance: La posible adaptación involucraría seguridad, salud mental, cuidados, vivienda, empleo y programas sociales.
- Qué sigue: El gobierno capitalino estudiará experiencias internacionales y buscará potenciar iniciativas propias, como Alto al Fuego, las Utopías y el programa de bienestar emocional.
La administración también prevé instalar 600 puntos de atención mental y avanzar en las Utopías pendientes. En paralelo, mantiene como horizonte un nuevo modelo penitenciario enfocado en la inserción social. Por ahora, no existe un anuncio formal sobre la aplicación del DCS en la CDMX, aunque se contemplan nuevos intercambios institucionales con Nueva York y una posible visita de Mamdani en 2027.



