Un intercambio de disparos en la frontera entre Afganistán y Pakistán dejó cinco civiles afganos muertos y otros cinco heridos, así como tres civiles lesionados en el lado paquistaní, según funcionarios de ambos países. Este incidente se produjo en la zona cercana a Spin Boldak, en la provincia de Kandahar, y se presenta en un contexto de creciente tensión que ha caracterizado las relaciones entre ambos estados.
Kabul e Islamabad han intercambiado acusaciones sobre la responsabilidad del enfrentamiento, que contraviene un frágil alto al fuego en vigor desde hace dos meses. Entre las víctimas mortales se reportó la presencia de tres niños y una mujer. Las autoridades pakistaníes señalaron que los disparos comenzaron desde el territorio afgano, mientras que en el lado afgano se manifestó que inicialmente no hubo respuesta a los disparos paquistaníes, que continuaron afectando su territorio.
La violencia en la frontera ha escalado desde octubre, cuando se registraron enfrentamientos que resultaron en numerosas muertes y heridas en ambos lados. Este aumento de la tensión se ha visto exacerbad por incidentes como las explosiones en Kabul, que el gobierno talibán atribuyó a Pakistán, y la promesa de represalias.
A pesar de un alto al fuego mediado por Qatar, las negociaciones de paz aún no han logrado generar resultados tangibles. A su vez, Pakistán ha enfrentado ataques insurgentes en su territorio, muchos de ellos atribuidos al Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), que mantiene vínculos cercanos con el Talibán afgano.
El tiroteo se produjo un día después de que Pakistán anunciara la reapertura de cruces fronterizos para permitir la entrada de ayuda humanitaria de la ONU hacia Afganistán, tras un cierre prolongado debido a las tensiones acumuladas.
En el contexto de estos acontecimientos, el ejército paquistaní reportó haber abatido a nueve insurgentes del TTP en operaciones llevadas a cabo en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en la frontera con Afganistán.



