En Irán, la Guardia Revolucionaria confirmó la muerte de Gholamreza Soleimani, comandante de la milicia paramilitar Basij, en los bombardeos reportados por agencias oficiales, un hecho de importancia local por su relación con la seguridad interna del país.
Soleimani dirigía la milicia Basij desde hace seis años y, según diversas fuentes, ese grupo estuvo implicado en la represión de las recientes protestas, que habrían dejado miles de fallecidos.
El Ejército israelí había anunciado que Soleimani murió en un ataque aéreo «preciso» en Teherán, y el Ministerio de Defensa de Israel dijo además que en los bombardeos falleció Alí Lariyani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní.
Hasta ahora las autoridades iraníes no han confirmado el fallecimiento de Lariyani, mientras que también han negado que Mojtaba Jamenei, hijo del líder supremo, se encuentre en Rusia para recibir tratamiento por heridas supuestamente derivadas de los bombardeos.
El Gobierno israelí sostiene que la milicia Basij, bajo el mando de Soleimani, lideró operaciones de represión que incluyeron el uso de violencia extrema y arrestos masivos contra los manifestantes que protagonizaron las protestas más multitudinarias de los últimos años.


