Irapuato, Gto., 3 de abril de 2026.- En el momento en que más lo necesitaba, Club Deportivo Irapuato mostró carácter, determinación y claridad. La Trinca vino de atrás y venció 3-1 a Atlético La Paz en el Estadio Sergio León Chávez, en un resultado que no solo suma puntos, sino que mantiene encendida la esperanza de clasificar a la liguilla a falta de dos jornadas.
El inicio fue incómodo. Apenas al minuto 4, la visita sorprendió con un disparo desde fuera del área que dejó sin opción a Humberto “Gansito” Hernández. El 0-1 parecía instalar dudas en la grada, en un contexto donde el margen de error ya era mínimo para los freseros.
Pero este Irapuato ha aprendido a responder. Lejos de desordenarse, el equipo comenzó a tejer su reacción desde la posesión y la insistencia por las bandas. Cristian Cruz se convirtió en eje del ataque, generando desequilibrio constante. Fue entonces cuando, al minuto 23, Alan Rodríguez tomó el balón fuera del área y lo colocó con precisión por encima del arquero para firmar el empate con un gol de gran factura.
El cierre del primer tiempo dejó mejores sensaciones para la Trinca. Hubo aproximaciones, control del ritmo y la sensación de que la remontada estaba cerca. Sin embargo, la diferencia se concretó en el arranque del complemento.
Al 46’, en una jugada de determinación pura, Cristian Cruz ganó la espalda de la defensa, encaró y definió para el 2-1. Fue un gol que no solo volteó el marcador, sino que encendió definitivamente al equipo y a la tribuna. Irapuato ya no soltó el control.
La consolidación llegó al 58’. En una jugada que exigió continuidad y lectura, Styven Vásquez aprovechó el balón vivo dentro del área y definió con potencia para el 3-1 definitivo. A partir de ahí, la Trinca administró el partido con inteligencia, sin renunciar al ataque, pero priorizando el orden.
Más allá del marcador, el triunfo tiene un valor estratégico. Irapuato no solo rompió la inercia reciente, también reafirmó su capacidad de reacción y su fortaleza en casa. El equipo mostró mayor contundencia, aprovechó sus oportunidades y sostuvo el resultado con autoridad.
La tabla aún exige. La Trinca sigue en la pelea y depende de sí misma para meterse a la liguilla. El margen es corto, pero el mensaje es claro: este equipo, cuando encuentra ritmo y convicción, tiene argumentos para competir hasta el final.
En el Sergio León Chávez, la historia fue de reacción y esperanza. Y en este punto del torneo, eso vale tanto como los tres puntos.


