En la alcaldía de Iztapalapa, Ciudad de México, miles de creyentes participaron en el viacrucis en su edición número 183, la primera desde que la Unesco reconoció esta manifestación como Patrimonio Cultural Inmaterial, un hecho que reafirma su relevancia cultural y religiosa para la comunidad local.
La conmemoración de la Semana Santa se extendió a otras capitales religiosas: en Roma, el papa León XIV recuperó la tradición de portar la cruz durante todas las estaciones del viacrucis en el Coliseo, acto que reunió a miles de fieles en torno a una de las ceremonias más emblemáticas de la liturgia.
En Bolivia, procesiones del Santo Sepulcro se realizaron en ciudades como La Paz, Santa Cruz, Sucre, Cochabamba, Oruro y Potosí, con la participación de autoridades y ceremonias que incluyeron el Sermón de las Siete Palabras, la Adoración de la Cruz y la comunión sin consagración eucarística.
En Paraguay, la comunidad de Tañarandy mantuvo la procesión de antorchas y candiles, una tradición religiosa y artística que se ha convertido en uno de los principales atractivos del país durante la Semana Santa, guiada por el lema «La llama no se apaga».
La organización del desfile recayó en las hijas, la esposa y colaboradores del artista que impulsó la iniciativa, tras su fallecimiento; el recorrido conocido como «Yvaga Rapé» fue iluminado por alrededor de 20.000 candiles artesanales y unas 400 antorchas colocadas a la vera del camino de tierra.
«Nosotros sentimos el honor y la responsabilidad de tener que continuar con esto. Es muy importante para nuestra familia, porque es una manera también de mantenerlo vivo y de trascender un poco la obra del artista», dijo Almudena Ruiz, una de sus hijas.


