La magistrada Janine Otálora Malassi se despidió este jueves en el pleno de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), donde ocupó el cargo desde 2016. Su salida fue marcada por aplausos, iniciados por Mónica Soto, quien también dejará la presidencia del tribunal en los próximos días.
Durante su gestión, Otálora tuvo un papel protagónico en decisiones controversiales, incluyendo su voto a favor de la validez de la elección de la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque no sin señalar las irregularidades observadas, como la intervención del expresidente Andrés Manuel López Obrador. A pesar de su solicitud de un enfoque estrictamente jurídico en su despedida, Soto reconoció su trayectoria y contribuciones al tribunal, lo que generó una ovación por parte de sus colegas magistrados.
Otálora fue nombrada por el Senado en 2016 y decidió no aceptar la extensión del mandato que le ofreció la reforma judicial, eligiendo dejar el cargo antes de lo previsto. Durante su tiempo en la Sala Superior, se destacó por sus posturas firmes, algunas de las cuales generaron divisiones entre sus pares. En 2019, renunció a la presidencia del tribunal en medio de tensiones internas.
A lo largo de su carrera, Otálora expresó su desacuerdo con ciertas decisiones, como la asignación de diputaciones federales de representación proporcional que resultaron en la sobrerrepresentación del partido Morena en la Cámara de Diputados. También se opuso a la validez de la elección de nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, citando anomalías durante el proceso.
El vacante que ahora deja Otálora será objeto de análisis legislativo en el Senado, donde se evalúa la posibilidad de nombrar a su sucesor ya sea por medio de un procedimiento de designación basado en el último proceso judicial o a partir de una terna propuesta por la Suprema Corte. La interpretación legal de estas opciones está siendo estudiada, dado que no hubo un proceso de elección formal para esta vacante.


