Un funeral masivo en un cementerio de Kabul reunió a familiares y vecinos para enterrar a algunas de las víctimas de un presunto ataque aéreo paquistaní contra un hospital de rehabilitación de drogas, un hecho que afecta directamente a la comunidad local.
Funcionarios afganos sostienen que el ataque dejó 408 muertos y 265 heridos, cifras que no han sido verificadas de forma independiente; Pakistán rechaza haber atacado el hospital y niega las cuentas de víctimas.
El gobierno paquistaní afirma que sus operaciones en la zona apuntaron a infraestructura militar y a presuntas estructuras terroristas, y sostiene que no atacó instalaciones civiles.
En las últimas semanas se han registrado enfrentamientos transfronterizos y ataques aéreos dentro de Afganistán, pese a llamados internacionales a un alto al fuego; Islamabad acusa a Kabul de proteger a milicianos que atacan en su territorio, acusación que las autoridades afganas rechazan.
Bajo una lluvia ligera, ambulancias se alinearon fuera del campo santo mientras descargaban ataúdes sencillos de madera destinados a víctimas identificadas como procedentes de la provincia de Kabul.
Las autoridades indicaron que los cuerpos de víctimas procedentes de otras regiones del país serán trasladados a sus provincias de origen para su entierro.
El Hospital de Tratamiento de Adicciones Omid, con capacidad para alrededor de 2.000 camas y ampliado a partir de un centro previo en los esfuerzos del gobierno por combatir el problema de las drogas, resultó alcanzado por el ataque.
Los extensos cultivos de amapola en Afganistán han sido fuente de buena parte de la heroína global y, junto con décadas de conflicto y pobreza, han alimentado un importante problema de adicción que las autoridades han intentado abordar.
La instalación afectada está ubicada cerca del aeropuerto internacional de Kabul y colindante con la antigua base militar conocida como Camp Phoenix, donde en el pasado operaron fuerzas extranjeras.


