El mercado de automóviles eléctricos está experimentando un cambio notable en Estados Unidos, donde las ventas de vehículos eléctricos seminuevos han superado a las de modelos nuevos. Este fenómeno se debe principalmente a la considerable depreciación de los vehículos eléctricos, que ha creado oportunidades atractivas para los compradores.
Recientes análisis indican que los consumidores están cada vez más dispuestos a optar por autos eléctricos usados, ya que estos modelos tienden a perder su valor rápidamente debido a la rápida evolución de la tecnología. En consecuencia, se observan precios competitivos en autos eléctricos de dos o tres años de uso, que a menudo se sitúan al mismo nivel que los automóviles a combustión con seis o siete años de antigüedad. Durante el primer semestre del año, este segmento del mercado experimentó un crecimiento del 34% en comparación con el año anterior.
Un ejemplo significativo es el caso de un comprador que adquirió un Ford Mustang Mach-E GT, con apenas un año de uso y menos de 21,000 kilómetros, por 33,000 dólares, cuando su precio de nuevo es de aproximadamente 55,000 dólares. Este tipo de transacciones ha comenzado a atraer la atención de un número creciente de consumidores.
Se prevé que la oferta de vehículos eléctricos usados continúe aumentando en Estados Unidos, especialmente con la inminente finalización de contratos de arrendamiento firmados en 2022. Esto podría contribuir a una mayor estabilidad de precios en el mercado de seminuevos.
Sin embargo, esta tendencia aún no se ha consolidado en México, donde persisten ciertas percepciones sobre los vehículos eléctricos como opciones de lujo. A pesar de la disponibilidad de modelos más asequibles, como el Mini Dolphin de BYD, la aceptación generalizada de este tipo de automóviles aún enfrenta desafíos.


