La Iglesia católica en México hizo un llamado a celebrar la Navidad como una ocasión para “reconocer la dignidad de toda vida” y rechazar “toda violencia” que normalice la muerte, en un mensaje difundido a través de su semanario Desde la Fe y del Episcopado.
El comunicado plantea que el pesebre plantea una pregunta sobre la exclusión: “¿a quién le estamos negando el lugar?”, y critica la normalización de la violencia, la polarización social y la cotidianeidad de la pobreza y la soledad. En ese sentido, subraya que “la dignidad humana no se negocia” y que pertenece a toda persona “más allá de toda circunstancia, estado o situación”.
La institución afirma que la vida humana debe ser “respetada y protegida absolutamente en todo momento” y advierte contra cualquier relativización de la existencia humana. En su texto, la Iglesia exhorta a no descartar —ni al no nacido, ni al enfermo, ni al anciano— y a no menospreciar la vida del pobre, del migrante, de quienes viven con discapacidad o de quienes enfrentan adicciones.
Con este pronunciamiento, la Iglesia busca que la conmemoración navideña sea entendida como una práctica pública de defensa de la dignidad humana y de inclusión. Advierte además que, de no asumir ese compromiso, el pesebre corre el riesgo de quedar reducido a un elemento meramente ornamental. El llamado se produce en un contexto de discusión pública en torno a la violencia, la pobreza y la atención a poblaciones vulnerables en México.



