La presidenta del país ha enfatizado que la nueva Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia en Materia de Seguridad, que permite el acceso a datos biométricos, tiene como objetivo la prevención y sanción de delitos, y no sugiere prácticas de espionaje ni persecución. Durante una conferencia de prensa en Palacio Nacional, la jefa del Ejecutivo Federal criticó a los miembros de la oposición, quienes, según ella, distorsionan la situación para comparar el actual gobierno con las administraciones anteriores que contaron con sistemas de espionaje, tales como el Cisen y programas como Pegasus.
La presidenta desmintió afirmaciones de la oposición sobre que la nueva ley facilitaría el monitoreo de todos los movimientos de la ciudadanía, argumentando que estas afirmaciones carecen de fundamento. Aclaró que, en el caso de investigaciones sobre delitos violentos, es necesario contar con información que permita esclarecer la escena del crimen. Sin embargo, esto no implica que se recopilen huellas digitales de toda la población; la intención es consolidar un sistema nacional único que agilizara la identificación de posibles delincuentes.
La mandataria afirmó que la ley no tiene como propósito la persecución de personas, sino que se utilizará exclusivamente para investigaciones relacionadas con delitos y desapariciones. En situaciones de alerta por desapariciones, se requiere una respuesta rápida, así que la ley busca facilitar el acceso a información relevante que permita actuar de manera expedita. Subrayó que cualquier intervención sobre comunicaciones requeriría una orden judicial, un protocolo que se mantendrá sin cambios. La propuesta consiste en integrar información que actualmente se encuentra fragmentada, con el fin de optimizar la respuesta ante los delitos.




