En Líbano, la Defensa Civil informó que al menos 254 personas murieron y 1.165 resultaron heridas tras una oleada de bombardeos israelíes que alcanzó distintas zonas del país, en lo que las autoridades locales describen como un ataque de gran envergadura.
La institución indicó que el recuento se realizó a partir de los datos registrados en sus centros en todo el Líbano, donde sus equipos realizaron operaciones de rescate, evacuaron a heridos y recuperaron cadáveres en las áreas afectadas.
Según el desglose facilitado por la Defensa Civil, en Beirut se contabilizaron 92 muertos y 742 heridos, y en los suburbios meridionales de la capital, conocidos como Dahye, 61 muertos y 200 heridos.
En la región oriental de Baalbek se registraron 18 fallecidos y 28 heridos, y en la zona septentrional de Hermel, nueve muertos y seis heridos. En el distrito de Aley, al este de Beirut, se apuntaron 17 muertos y seis heridos.
En el sur libanés, los distritos de Nabatieh, Sidón y Tiro reportaron en conjunto 57 muertos y 183 heridos. Las autoridades locales siguen evaluando daños y atendiendo a las víctimas en las zonas afectadas.
Fuentes militares israelíes señalaron que lanzaron una ola de bombardeos simultáneos contra el sur y el este del país y contra áreas de Beirut no alcanzadas previamente, afirmando haber golpeado más de cien objetivos en un lapso de alrededor de diez minutos.
El Ejército israelí aseguró que atacó cuarteles e infraestructuras militares de Hezbolá; entre los lugares alcanzados también figuran edificios residenciales en zonas céntricas de Beirut. La escalada se produjo horas después de un acuerdo de cese al fuego entre Estados Unidos e Irán que, según Israel, no se aplica al territorio libanés.
El presidente del Líbano, Joseph Aoun, calificó de «masacre» los ataques y advirtió que lo ocurrido ignora los esfuerzos encaminados hacia la paz en la región. Las autoridades libanesas demandaron más apoyo para las labores de emergencia mientras continúa la tensión.


