En el centro histórico de Guanajuato, autoridades estatales y municipales repartieron nieve y flores a habitantes y visitantes como parte de las celebraciones del Día de las Flores y el Viernes de Dolores, acto con impacto directo en la vida comunitaria y el turismo local.
La gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo, acompañada por el presidente del DIF estatal, Juan Carlos Montesinos Carranza, entregó flores en el Jardín de la Unión y repartió nieves en las escalinatas del Teatro Juárez a quienes paseaban por la zona.
Al acto asistieron miembros del Gabinete Legal y Ampliado y la presidenta municipal Samantha Smith Gutiérrez, entre otros funcionarios.
La conmemoración conserva raíces que se remontan al siglo XIX, cuando se documentaron los primeros altares dedicados a la Virgen de los Dolores en casas, templos y antiguas minas.
Los llamados “Altares de Dolores” se distinguen por su carga simbólica y su decoración con flores, veladoras, papel picado, semillas germinadas y naranjas, elementos que evocan el dolor y la esperanza.
También se acostumbra ofrecer agua fresca aromatizada, conocida como “lágrimas de la Virgen”, y obsequiar nieves, paletas o helados como gesto de hospitalidad hacia quienes visitan los altares.
Desde primeras horas, las calles del centro se llenan de puestos con flores naturales y de papel, cascarones de huevo decorados, artesanías y dulces típicos que nutren la actividad económica local.
La entrega de flores funciona como ofrenda simbólica y como expresión de alegría y convivencia, en contraste con el tono solemne de la fecha religiosa.
La festividad se ha consolidado como un emblema de la capital y como un atractivo turístico que contribuye a la apertura de la temporada vacacional de Semana Santa.
En una sesión solemne del Ayuntamiento se otorgó el reconocimiento “Guanajuatense Distinguido” a personas cuya trayectoria ha aportado al desarrollo y la proyección de la ciudad; la gobernadora estuvo presente en el acto.
Fueron reconocidos Ana Elizabeth Reyes Rodríguez por su labor en el servicio social; J. Luz Velázquez Hernández, conocido como “Cachorro”, por décadas de formación deportiva y humana a través del boxeo; Juan Ignacio Rosas Díaz por su trabajo en la música y el canto litúrgico; y se rindió homenaje póstumo a Julián Espinoza Castillo por su legado musical.
Las actividades combinaron manifestaciones de tradición religiosa, convivencia ciudadana y reconocimiento cívico, con la participación de autoridades y la presencia de residentes y turistas en el centro histórico.


