La creciente politización de las Fuerzas Armadas en México, promovida desde el gobierno, altera su rol constitucional y pone en riesgo la alternancia democrática.
Desde la presidencia de Andrés Manuel López Obrador se han encomendado a militares múltiples tareas civiles, otorgándoles además un peso político inédito.
El historiador Arnaldo Córdova subraya que la singularidad de México en Latinoamérica residía en mantener a los militares fuera de la política.
Hoy, esa barrera se erosiona: las administraciones morenistas han entregado responsabilidades que crean para las fuerzas armadas intereses políticos y económicos.
El cambio redefine el equilibrio civil-militar y plantea preguntas sobre la independencia institucional y la salud democrática del país, con repercusiones observadas por analistas regionales.



