El presidente francés concluyó su visita de Estado a China en Chengdu, un viaje de tres días enfocado en la guerra de Ucrania, el reequilibrio económico entre China y la Unión Europea, así como la expansión de la cooperación bilateral entre ambos países.
Durante su estancia, el mandatario francés fue recibido en Beijing por su homólogo chino, donde se llevó a cabo una ceremonia oficial en el Gran Palacio del Pueblo. En su reunión, el presidente francés instó a China a participar activamente en iniciativas hacia un alto el fuego en Ucrania, enfatizando que tanto Francia como China, en su calidad de miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, poseen una «responsabilidad particular» en la búsqueda de una paz duradera. Macron pidió a Pekín que apoyara una moratoria sobre los ataques a infraestructuras críticas durante el invierno.
El presidente chino manifestó el respaldo de su país a todos los esfuerzos encaminados hacia la paz, pero a la vez rechazó cualquier acusación negativa sobre la postura de China en el conflicto, defendiendo que su país mantiene contactos con todas las partes involucradas.
En declaraciones posteriores a la prensa en la Universidad de Sichuan, el dirigente francés destacó la disposición de Xi para contribuir a la estabilidad global, al tiempo que señaló que Rusia es «la única que no quiere la paz».
La conversación entre ambos líderes también abordó la situación en Medio Oriente, donde Xi reiteró su compromiso de trabajar con Francia para alcanzar una solución que beneficie a todas las partes, anunciando además una contribución de 100 millones de dólares para la reconstrucción de Gaza.
En el ámbito económico, el presidente francés alertó sobre los «desequilibrios insostenibles» que enfrenta la economía mundial, abogando por la cooperación en lugar de una guerra comercial. Xi, por su parte, destacó que la relación económico-comercial entre ambos países ha crecido en volumen y calidad, describiendo a Francia como un socio importante.
La visita resultó en la firma de 12 acuerdos bilaterales en diversas áreas, incluyendo cultura, educación, investigación, aviación y medio ambiente. Macron también propuso una «nueva etapa» en la asociación económica con China durante una reunión del Consejo de Empresas Franco-Chino.
En su encuentro final en Chengdu, un gesto poco habitual, Macron reiteró la necesidad de un reequilibrio en las relaciones entre China y la UE, abogando por una mayor apertura del mercado chino y el fin de las restricciones a la exportación. Además, subrayó la importancia de incrementar la inversión china en Europa, buscando fortalecer la presencia industrial en sectores tecnológicos clave para la creación de empleo y valor en la región. Durante su viaje, Macron estuvo acompañado por su esposa y una delegación de más de treinta ejecutivos de empresas francesas.


