Mercedes-Benz presentó una actualización amplia de la familia GLE (incluyendo GLE Coupé y GLE 53 híbridos) y del GLS, con cerca de 3,000 componentes nuevos o revisados, una señal de intervención técnica más profunda que un simple lavado de imagen.
En el exterior se estrena un frontal rediseñado: parrilla de mayores dimensiones con estrella central iluminada y marco de iluminación opcional, nuevos faros con patrón estelar y tomas de aire remodeladas. Estas modificaciones no solo cambian la estética; facilitan la integración de sensores y cámaras, y pueden alterar la gestión térmica del motor y la aerodinámica en detalle.
La silueta lateral mantiene la estructura conocida pero incorpora espejos rediseñados y rines actualizados, mientras que la trasera recibe calaveras LED tridimensionales conectadas por un panel negro y moldura cromada. Los cambios en iluminación mejoran la visibilidad activa y pasiva y ofrecen nuevos puntos de integración para sistemas de señalización y detección.
El habitáculo recibe una renovación significativa: una MBUX Superscreen estándar compuesta por tres pantallas de 12.3 pulgadas obliga a rediseñar el tablero y la disposición de las salidas de climatización. Desde el punto de vista técnico, esto centraliza la interacción hombre-máquina y facilita la gestión de funciones por software, permitiendo actualizaciones y personalización más extensas.
Se introducen además un volante de nuevo diseño, tapicerías renovadas y tres acabados interiores (dos maderas naturales y un aluminio pulido). Estas opciones afectan calidad percibida, ergonomía y, potencialmente, el aislamiento acústico y la masa interior según los materiales seleccionados.
La plataforma software se actualiza con un nuevo sistema operativo Mercedes-Benz y un asistente virtual MBUX potenciado por IA, lo que mejora la interfaz vocal, la personalización de perfiles y la capacidad de procesamiento local de datos. El sistema audio Burmester 3D Surround Sound con 15 bocinas, incluidas dos unidades 3D en el techo, incrementa la cobertura y la separación espacial del audio, relevante para confort y percepción de calidad.
En motorizaciones para Estados Unidos se ofrecen cuatro opciones: un 2.0 L turbo de cuatro cilindros (255 hp, 295 lb-ft), un 3.0 L seis en línea turbo (375 hp, 413 lb-ft), un V8 biturbo 4.0 L con cigüeñal plano (530 hp, 553 lb-ft) y el nuevo híbrido enchufable GLE 500e 4MATIC que combina el seis en línea con motor eléctrico y paquete de baterías. La variedad permite equilibrar eficiencia, consumo y prestaciones según uso y regulación.
El GLE 500e ofrece una autonomía eléctrica WLTP de 106 km, lo que sitúa al modelo en una categoría de PHEV con capacidad real para cubrir la mayoría de desplazamientos diarios sin consumo térmico. Esto tiene impacto directo en emisiones operativas, costes operativos y requisitos de carga para flotas y usuarios particulares.
El GLE Coupé monta exclusivamente el seis en línea de 3.0 L (375 hp) y declara 0–100 km/h en 5.2 s; los híbridos GLE 53, con el seis en línea 3.0 combinado con motor eléctrico, entregan 577 hp y 553 lb-ft, con 0–100 km/h en 4.4 s en SUV y Coupé. Estas cifras sitúan a los modelos híbridos en la zona de altas prestaciones sin recurrir únicamente al V8.
El GLS conserva las opciones de seis en línea 3.0 L y el V8 4.0 L biturbo, con la posibilidad de una versión GLS 63 en el futuro. En conjunto, la actualización combina cambios estéticos, reingeniería de componentes y una clara apuesta por la electrónica, software y electrificación, con consecuencias concretas en experiencia de uso, emisiones y capacidad para recibir mejoras vía software.


