En Michoacán se registró una ligera disminución en el número de casos de tuberculosis respiratoria en el último registro anual, aunque la enfermedad continúa siendo un problema de salud pública en la entidad y el país. La reducción fue marginal frente a las condiciones sociales que favorecen la transmisión.
En el estado se reportaron 260 nuevos casos en el año más reciente, cifra menor a los 270 del año anterior. En las primeras semanas del periodo se acumularon 3,841 pacientes a nivel nacional, 28 de ellos originarios de Michoacán, según el sistema nacional de vigilancia epidemiológica.
Especialistas señalaron que factores como el hacinamiento, la pobreza y la movilidad de personas favorecen la propagación de la bacteria, con mayor riesgo en trayectos de migración y en estancias en la frontera norte. También alertaron sobre la presencia del padecimiento en centros penitenciarios, albergues y entre poblaciones en situación de vulnerabilidad.
Las comorbilidades, en particular la diabetes y la infección por VIH, aumentan la probabilidad de que una persona expuesta desarrolle la enfermedad al debilitar el sistema inmunológico. Estos factores sociales y de salud se combinan para crear ambientes propicios para el contagio.
La tuberculosis respiratoria es una infección bacteriana que puede permanecer latente y activarse cuando las defensas disminuyen. El tratamiento obliga a seguir un esquema médico de al menos seis meses con varios fármacos supervisados por profesionales de la salud.
La enfermedad afecta principalmente los pulmones pero puede diseminarse a otros órganos y el sistema nervioso, por lo que se considera una infección sistémica y de alta transmisibilidad en entornos cercanos. En dichos entornos, un caso puede llegar a infectar a varias personas en el transcurso de un año.
Además de las implicaciones clínicas, la tuberculosis impacta la vida cotidiana: limita actividades de los pacientes y obliga a cambios en la dinámica familiar para reducir la propagación, dado que el bacilo puede seguir excretándose durante meses.
Al cierre del último corte epidemiológico se contabilizaron 21,191 casos acumulados a nivel nacional. La tasa de mortalidad por tuberculosis pulmonar se ubicó en 1.6 por cada 100,000 habitantes en el conteo más reciente, con una proyección de entre 1,800 y 2,200 defunciones.
A nivel global se estima que entre 10 y 11 millones de personas podrían contagiarse cada año, y al menos una quinta parte de la población ha tenido contacto con el bacilo, aunque en muchos casos la respuesta inmune impide su replicación. Para enfrentar la enfermedad, las autoridades y especialistas recomiendan fortalecer la vigilancia epidemiológica, los protocolos de diagnóstico y el uso de pruebas moleculares específicas.


