El endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos ha llevado a miles de personas a quedarse en México, donde comienzan a asentarse y a proyectar su vida en ciudades como la Ciudad de México, en lugar de seguir con sus planes de avanzar hacia el norte. Ese cambio tiene impacto local en barrios y campamentos de la capital, donde se concentra una parte importante de las solicitudes de protección.
Entre quienes se quedaron está Eduardo, un hombre de 41 años que salió de Venezuela y lleva dos años viviendo en la capital, donde prevé permanecer al menos por un año más. Señala que la posibilidad de ser detenido o deportado en Estados Unidos lo disuade de intentar cruzar, por lo que prefiere buscar estabilidad en México.
El regreso de una administración más restrictiva en Estados Unidos y la cancelación de programas de citas para cruces han modificado los proyectos de vida de muchas personas migrantes, que ahora optan por solicitar protección y buscar empleo temporal en la capital. Eduardo ha iniciado el trámite de asilo ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y trabaja de forma eventual mientras se recupera de una lesión.
Vive en el campamento de Vallejo, un asentamiento improvisado sobre vías ferroviarias abandonadas al norte de la ciudad, donde las viviendas son de madera, lonas y materiales reciclados. Allí, comparte espacio con vecinos que trabajan como repartidores o en labores de carga, empleos que implican riesgos y baja protección laboral por la irregularidad de su situación.
La falta de documentación empuja a muchos a aceptar salarios menores que los de los trabajadores locales, según relatan personas migrantes; también aumentan las situaciones de explotación por parte de empleadores que pagan menos a quienes no cuentan con papeles. Voces como la de Viviana, que llegó desde Tapachula con su familia, destacan que la carencia de documentos vuelve inviables proyectos de emigración hacia otros países.
Un informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, con datos de la Comar, registra más de 58 mil solicitudes de refugio presentadas en México en el periodo analizado, y cerca del 30% de esas solicitudes se registraron en la Ciudad de México, alrededor de 17 mil 600 casos. Estas cifras muestran una concentración creciente de peticiones en la capital.
La Organización Internacional para las Migraciones indica que el porcentaje de personas migrantes que considera a México su destino aumentó al 46%, frente a un 24% en el periodo anterior. De quienes manifiestan esa intención, la mitad proviene de Venezuela, seguida por Honduras, Guatemala, Colombia y Ecuador.
Ante ese escenario, organizaciones y autoridades locales afrontan retos en materia de alojamiento, empleo y acceso a trámites de protección, mientras muchas personas migrantes redefinen sus proyectos y buscan integrarse en la vida urbana de la Ciudad de México.


