Las declaraciones contrastadas entre el ministro de Exteriores de Rusia y dirigentes europeos sobre la cooperación entre Moscú e Irán tienen impacto en la agenda de seguridad internacional y pueden repercutir en las relaciones diplomáticas y militares que afectan a la región. La disputa cobra relevancia para las capitales que participan en el G7 y para los aliados que coordinan políticas sobre sanciones y ayuda militar.
Durante la reunión ministerial del G7, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea acusó a Rusia de ayudar a Irán con inteligencia y drones para atacar a países vecinos y bases estadounidenses, y pidió a Estados Unidos que presione a Moscú. Esa afirmación situó el foco en la posible transferencia de capacidades militares que, según la UE, eleva los riesgos para fuerzas y civiles en la zona.
El ministro ruso negó que su país transmita información de inteligencia a Irán y reconoció, en cambio, la existencia de relaciones estrechas y un acuerdo en materia de armamento con Teherán, así como el suministro de material militar. En una entrevista televisiva, Lavrov rechazó las acusaciones sobre intercambio de inteligencia y defendió la posición rusa.
Lavrov sostuvo además que los ataques contra Irán constituirían una violación del derecho internacional y apeló a la coherencia de quienes, dijo, tradicionalmente defienden ese marco jurídico. Atribuyó a esa defensa una base en el respeto a compromisos internacionales, según su versión.
Preguntado por si la invasión de Ucrania contraviene también el derecho internacional, el ministro aseveró que Irán no ha incumplido sus compromisos, en especial en materia nuclear, y acusó a Ucrania de romper acuerdos con ayuda de sus aliados occidentales, sin precisar a qué pactos se refería.
Sobre las víctimas civiles en Ucrania, Lavrov negó que Rusia apunte a objetivos exclusivamente civiles y sostuvo que los blancos atacados están vinculados a la actividad de las fuerzas armadas ucranianas, a la vez que denunció que, según su versión, Ucrania ataca objetivos civiles en Rusia.
En el terreno de la diplomacia para un eventual alto el fuego, Lavrov acusó a la presidenta de la Comisión Europea y a otro dirigente europeo de obstaculizar el acercamiento entre los mandatarios ruso y estadounidense tras una cumbre, y afirmó que tales acciones desviaron la línea de la administración estadounidense respecto a un acuerdo de paz. Todas las afirmaciones reflejan la versión de la parte rusa y las acusaciones formuladas por representantes europeos.


