La exigencia del Kremlin de que Ucrania retire sus tropas del Donbás afecta directamente la seguridad y el control territorial en las zonas en disputa, con consecuencias inmediatas para la población local y la estabilidad regional.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que Ucrania debería retirar sus fuerzas de las partes del Donbás que aún controla y advirtió que podría perder más territorio si no alcanza un acuerdo.
Peskov rehusó comentar la posibilidad de una zona económica libre en el Donbás o el futuro de la central nuclear de Zaporiyia, controlada por Rusia, al considerarlo inapropiado para el Kremlin.
Al referirse a observaciones del asesor Yuri Ushakov sobre la decisión que Kyiv debe tomar respecto al Donbás, Peskov reiteró que se plantea la retirada de las fuerzas armadas del régimen de Kyiv, sin precisar si eso incluiría las regiones de Zaporiyia y Jersón.
Peskov indicó que no había conversaciones previstas entre Putin y Zelenski, y señaló que otra llamada entre Putin y Donald Trump estaba planificada para un futuro cercano.
Parafraseando comentarios de Trump, Peskov sostuvo que Ucrania podría perder más territorio en favor de Rusia en los próximos meses si no logra un acuerdo.
Según estimaciones rusas, Rusia controla actualmente cerca de una quinta parte de Ucrania, incluida Crimea, alrededor del 90% del Donbás, el 75% de Zaporiyia y Jersón, y partes de las regiones de Járkov, Sumy, Mikoláiv y Dnipropetrovsk.
Rusia reclama como propias las regiones del Donbás, Zaporiyia y Jersón, aunque la mayoría de los países las considera parte de Ucrania.


