El tránsito en la Ciudad de México representa un desafío diario, lo que incrementa los riesgos de sufrir un accidente. Por esta razón, contar con un seguro de auto no solo se considera una medida prudente, sino que también es una obligación legal. Circular sin una póliza vigente puede resultar en una multa considerable.
Desde 2019, la legislación mexicana establece que todos los vehículos en la capital deben tener al menos una póliza de seguro de responsabilidad civil activa. Esta cobertura mínima asegura que, en caso de un accidente, los daños a terceros, tanto personales como materiales, estén cubiertos.
El objetivo de esta medida es mitigar el impacto económico derivado de los accidentes viales y promover una conducción más responsable. Además, el Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México estipula que los conductores deben portar en todo momento la documentación que acredite la validez de su seguro.
El artículo 46 de dicho reglamento establece que "los vehículos motorizados deberán contar con póliza de seguro de responsabilidad civil vigente, emitida por una institución autorizada por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas; que cubra al menos la responsabilidad civil por daños a terceros en su persona y en su patrimonio". Esta disposición aplica tanto para vehículos particulares como para aquellos destinados al transporte de carga y público.
En el caso de los automóviles particulares, la falta de una póliza vigente puede conllevar sanciones que oscilan entre 20, 30 o 40 veces la Unidad de Medida y Actualización vigente, lo que implica multas de entre aproximadamente $2,262.80 y $4,525.60.
Opción para la cancelación de multas
Los propietarios de vehículos particulares tienen la posibilidad de solicitar la cancelación de la multa. Para ello, contarían con un plazo de 45 días naturales a partir de la publicación de la boleta de sanción en un portal electrónico específico. Para presentar su solicitud ante Seguridad Ciudadana, deberán cumplir con ciertos requisitos, que incluyen la presentación de una solicitud escrita, identificación oficial y la póliza de seguro vigente, entre otros documentos relevantes.
Esta normativa y las medidas asociadas buscan fomentar una mayor responsabilidad en la conducción y proteger tanto a los conductores como a los demás usuarios de la vía.


