La adquisición de un vehículo nuevo puede despertar algunas dudas, especialmente al observar que el odómetro ya marca cierta distancia. Este fenómeno se debe a que el automóvil no parte de cero. La distancia registrada hasta el momento de la compra incluye el trayecto desde la planta de producción hasta el concesionario, complementada por diversas pruebas de calidad realizadas antes de su entrega al consumidor.
De acuerdo con la normativa que regula la venta de vehículos en el país, un automóvil se considera «nuevo» si, tras su primer registro en el mercado, no presenta más de 1,000 kilómetros recorridos y pertenece al año modelo en curso o al siguiente.
La cuantía de kilómetros comienza a sumarse con el primer encendido del motor una vez que el auto deja la línea de ensamblaje. Durante este proceso inicial, se llevan a cabo diversas verificaciones de calidad, que incluyen la alineación de las ruedas, el funcionamiento del motor, frenos y transmisión, además de una inspección general.
Las pruebas de calidad son exhaustivas e incluyen taxonomías como la evaluación de asistentes avanzados a la conducción y pruebas de estanqueidad, que se realizan en túneles de agua controlados. Este último procedimiento asegura la correcta hermeticidad de elementos como ventanas, puertas y el techo panorámico, al exponer el vehículo a chorros de agua desde diferentes ángulos.
Posteriormente, los autos son sometidos a una serie de pruebas en pistas de variadas superficies dentro de la planta, para verificar el ajuste de la suspensión y la correcta alineación de la dirección, asegurando que no se registren vibraciones o ruidos inusuales.
Finalmente, los autos son trasladados a patios de almacenamiento, donde esperan ser embarcados hacia puntos de venta, un proceso que también suma distancia al odómetro debido a la necesidad de trasladarlos entre los distintos plataformas y distribuidoras.
En términos ideales, todo el procedimiento mencionado no debería acumular más de 20 a 50 kilómetros. Si se presenta un vehículo nuevo con un kilometraje superior, es aconsejable investigar las razones detrás de esa cifra. Sin embargo, como regla general, cualquier odómetro que marque menos de 200 kilómetros puede considerarse aceptable para un auto nuevo, lo que permite cubrir el trayecto desde el puerto de embarque o entre concesionarios si es necesario.


