Hace dos décadas, un reconocido artista decidió crear sus propias oportunidades laborales, lo que dio origen a la obra ¡A vivir!. Este texto ha facilitado el contacto emocional con el público, permitiendo a los espectadores reconocer que sus vivencias no están solas. Aunque la esencia de la obra permanece, cada representación se convierte en una experiencia única debido a la diversidad de emociones que se expresan durante cada función.
La narrativa de la pieza gira en torno a un hombre que comparte su trayectoria personal, resonando con un amplio espectro de público. Desde niños que intentan cumplir las expectativas de sus padres hasta adolescentes en búsqueda de su identidad y adultos en proceso de reconciliación familiar, todos pueden verse reflejados en esta historia. Sin embargo, el autor sugiere que la obra es adecuada para niños mayores de 12 años.
El artista considera que ¡A vivir! es un reflejo de emociones universales, conectando con el amor, el llanto y otros sentimientos profundos que también aborda en su libro de poesía. "Siempre busco compartir mis historias de diferentes maneras", afirmó, dando pie a su próximo proyecto en YouTube titulado En busca de la razón, donde continuará interactuando con la audiencia.
Esta propuesta busca fomentar una nueva forma de conexión entre el artista y su público, ampliando el mensaje de su obra y explorando nuevas narrativas a través del formato digital.


