En Campo Grande (Brasil) concluyó la 15ª conferencia de la ONU sobre especies migratorias con medidas que afectan la conservación de fauna en la región y las políticas ambientales nacionales. Las decisiones adoptadas tendrán impacto directo en la gestión de especies y hábitats en territorios por donde migran animales afectados.
Los delegados aprobaron la inclusión de 40 nuevas especies bajo protección internacional, 16 planes de acción coordinados entre países y 39 resoluciones en diversas áreas. Los organizadores calificaron las negociaciones como exitosas y destacaron la participación de todas las delegaciones.
Se acordó que la próxima conferencia se celebrará dentro de tres años en Bonn (Alemania), sede original del tratado que dio origen a la Convención sobre Especies Migratorias. La decisión busca mantener el ritmo trienal de las reuniones.
Los 133 signatarios de la Convención aprobaron la incorporación de especies como el guepardo, la hiena rayada, la nutria gigante, el tiburón martillo y más de veinte tipos de petreles a los apéndices de la convención. Esas inclusiones amplían la lista de especies sujetas a protección internacional.
Las nuevas incorporaciones se distribuirán entre los apéndices I y II de la convención, que distinguen entre especies con protección estricta frente a la captura y aquellas que requieren cooperación internacional y manejo sostenible. En conjunto, los apéndices reúnen alrededor de 1.200 especies.
Un informe de la ONU presentado en la cumbre señaló que el 24 % de las especies de la lista enfrenta algún grado de amenaza y que el 49 % registra poblaciones decrecientes, cifras que reflejan un empeoramiento respecto a periodos anteriores. Esos datos sustentaron la urgencia de las medidas adoptadas.
Entre los 16 planes de acción aprobados figuran acuerdos regionales para coordinar protección y manejo de especies migratorias que atraviesan varios países. En un caso concreto, Brasil, Argentina y Uruguay se comprometieron a reevaluar la situación del angelote espinoso después de optar por no incluirlo en la lista de especies protegidas.
Las 39 resoluciones abarcan ámbitos como salud de las poblaciones animales, protección de hábitats y la compatibilización entre rutas migratorias y obras de infraestructura, en particular las energéticas. Las resoluciones buscan orientar la implementación de las obligaciones internacionales.
Por primera vez, los miembros de la convención acordaron preparar una estrategia para movilizar recursos destinada a ayudar a países en desarrollo a cumplir sus compromisos ambientales. Ese punto respondió a críticas sobre la necesidad de apoyo financiero y técnico para la ejecución de los acuerdos.
La secretaria ejecutiva del tratado señaló resultados positivos de la cumbre, pero advirtió sobre desafíos pendientes, entre ellos mejorar la aplicación de los acuerdos, profundizar la colaboración con comunidades locales y ampliar la base de países signatarios. Esas áreas fueron señaladas como prioridades para la siguiente etapa.
Representantes regionales y bloques expresaron reacciones diversas pero en general favorables: Uruguay valoró la cooperación regional y los avances en movilización de recursos; la Unión Europea destacó decisiones multilaterales basadas en la ciencia; y Zimbabwe calificó la cumbre de histórica aunque subrayó la necesidad de programas de implementación.
Más de 2.000 representantes de gobiernos, comunidades indígenas, organizaciones internacionales y ONG participaron en la conferencia, que se celebra cada tres años y que, en esta ocasión, fue la segunda gran cumbre internacional sobre medio ambiente celebrada recientemente en Brasil.


