El periodismo en México enfrenta un asedio preocupante a nivel local, con nueve informadores asesinados en lo que va del año, según organizaciones defensoras de la libertad de prensa, que advierten sobre la persistencia de la violencia y la impunidad que rodea estos crímenes. La situación afecta especialmente a periodistas que trabajan en medios locales y cubren temas de seguridad y derechos humanos.
Reporteros Sin Fronteras situó al país entre los más peligrosos para ejercer el periodismo, tras comparar la gravedad de los ataques a la prensa con contextos de conflicto internacional. Su representante en México señaló que la violencia no ha desaparecido y se concentra en estados como Guerrero, Michoacán y Guanajuato.
La principal amenaza identificada es la del crimen organizado, en ocasiones vinculado con actores políticos, lo que incrementa la peligrosidad para los profesionales de la información. Esta dinámica ha dado paso a lo que las organizaciones denominan “zonas de silencio”, territorios donde la prensa ya no puede acceder y la información deja de fluir.
Además de los asesinatos, las organizaciones registran decenas de periodistas desaparecidos y denuncian un alto grado de impunidad en ambos tipos de casos, circunstancia que dificultaría llevar a los responsables ante la justicia. Esa falta de respuesta judicial y de investigación se considera un factor que potencia la autocensura y el riesgo laboral.
Las organizaciones critican la falta de reacción del Gobierno federal y advierten que, sin un reconocimiento claro del problema y medidas efectivas, las cifras de agresiones a la prensa difícilmente se modificarán. Señalan la necesidad de fortalecer con urgencia los sistemas de protección existentes, hoy calificados como insuficientes.
Artículo 19 coincide en el diagnóstico y alerta sobre la “impunidad sistémica y la violencia letal” contra periodistas; su representante regional subraya además que las autoridades no estarían reconociendo la magnitud del problema, lo que complica cualquier estrategia de contención. La organización calcula un caso de agresión hacia un informador cada catorce horas, con el consiguiente efecto de amedrentamiento.
También se registra un incremento del acoso judicial contra medios y profesionales, con más de cincuenta procesos legales iniciados que, según las organizaciones, persiguen el objetivo de callar y desgastar a la prensa. En el plano regional, América Latina concentra una parte importante de los casos de violencia letal contra periodistas, y México figura entre los países con mayor incidencia.


