Organizaciones civiles en México han instado al gobierno a asegurar un comercio justo y libre de explotación, así como a reforzar los mecanismos laborales en la inminente revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para 2026. Agrupadas en la Coalición de Organizaciones de la Sociedad Civil por los Derechos Humanos Laborales, estas ONG han presentado recomendaciones técnicas al gobierno con el objetivo de fortalecer la implementación del capítulo laboral del T-MEC.
Entre las sugerencias se destaca la reforma del artículo 23.6, que prohíbe importaciones de bienes producidos con trabajo forzoso, buscando garantizar mayor transparencia y participación de trabajadores y sociedad civil. Asimismo, se plantea mejorar el funcionamiento del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MRR), establecido para proteger la libertad sindical y la negociación colectiva.
Las recomendaciones incluyen la creación de una base de datos pública de quejas y resoluciones del MRR, el establecimiento de canales seguros para denuncias de represalias y la publicación de un registro de empresas involucradas con trabajo forzoso. Además, se sugiere integrar en el Capítulo 23 del T-MEC aspectos como la protección de trabajadores migrantes bajo el sistema de visas H-2 y la prevención de violencia y acoso en el ámbito laboral, en línea con el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo.
Paralelamente, la Coalición contra el Trabajo Forzoso en el Comercio (CAFLT) ha hecho un llamado a las secretarías de Trabajo y Economía para fortalecer la cooperación interinstitucional y trilateral, con el fin de erradicar el trabajo forzoso en las cadenas de suministro de América del Norte.
En el último mes, México modificó sus políticas sobre trabajo forzoso en respuesta a demandas de una organización civil, lo que permitió reabrir un caso sobre importaciones desde China, creando un precedente importante para la efectividad del artículo 23.6 del T-MEC.
Un representante de ProDESC resaltó la imperiosa necesidad de que el T-MEC sea más que un documento formal, enfatizando que debe convertirse en herramientas efectivas para combatir el trabajo forzoso y proteger los derechos de quienes sustentan las cadenas globales de producción. La revisión del tratado está planeada para 2026, en un contexto global marcado por tensiones arancelarias. El T-MEC fue firmado en 2018 y entró en vigor en julio de 2020, reemplazando el antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).


