Una explosión sacudió la embajada de Estados Unidos en el oeste de Oslo, causando daños materiales menores y generando alarma en la zona por su posible vínculo con la crisis en Medio Oriente. Las autoridades locales subrayaron la importancia de garantizar la seguridad de la misión y de la comunidad circundante.
La policía de Oslo indicó que el estallido pudo haber sido un ataque deliberado relacionado con la situación en el extranjero y que por el momento no se han identificado sospechosos. Frode Larsen, jefe de la unidad de investigación, señaló que se baraja la hipótesis de un acto dirigido contra la embajada.
Las fuerzas de seguridad buscan a uno o varios autores y trabajan en estrecha colaboración con la misión estadounidense para esclarecer lo sucedido. Larsen afirmó que, aunque el terrorismo es una de las hipótesis, también se consideran otras explicaciones mientras avanza la investigación.
El incidente ocurrió en la entrada de la sección consular y provocó una espesa columna de humo en la calle contigua, además de daños visibles en la puerta de acceso. Un testigo presencial describió una densa humareda en la vía cuando pasó en automóvil frente al recinto.
El gobierno noruego se acercó a funcionarios de la embajada para calificar el hecho como «inaceptable» y reiteró el compromiso con la protección de las misiones diplomáticas. Las autoridades confirmaron que no se registraron heridos y mantienen un operativo abierto para recopilar pruebas y asegurar la zona.


