Por más que dentro de la llamada “familia panista” se insista en señalar al PRI como el gran lastre electoral por su desgaste histórico, la realidad vista con frialdad es otra: la marca PAN también está desgastada.
Y no es un tema ideológico, es un tema de percepción.
Durante años, el PAN ha construido una narrativa de diferenciación frente al PRI, señalando corrupción, prácticas del pasado y estructuras cerradas. Sin embargo, hoy enfrenta un problema similar: la repetición de los mismos perfiles, los mismos grupos y las mismas decisiones cupulares.
En estados como Guanajuato esto es evidente.
Cambian los cargos, maquillan los discursos, pero los nombres siguen siendo prácticamente los mismos. La rotación interna ha sustituido a la renovación real.
Y ahí está el punto clave.
La política ya no es solo de partidos
El problema del PAN no es solo político, es profundamente simbólico: ha perdido claridad sobre lo que representa y dejó de ser un proyecto de ciudadanos para convertirse en una estructura cerrada que recicla perfiles y decisiones.
En ese proceso, se desconectó del sentir social, comunica desde la técnica pero no desde la emoción y proyecta más distancia que pertenencia. No es que México haya dejado de creer en la derecha, es que dejó de creer en una derecha que no conecta con su realidad ni traduce sus ideas en empatía.
A esto se suma un error grave: replicar prácticas que antes criticaban, como las “corcholatas” de Morena, enfocándose más en espectaculares y posicionamiento de imagen que en caminar las calles, escuchar y construir desde abajo con ciudadanos y empresarios; basta ver el caso de León, donde la estrategia ha privilegiado la exposición sobre la cercanía. Hoy en día la política cambió: ya no se posiciona una marca, se evalúa a la persona; ya no gana quien más se anuncia, sino quien logra conexión. Y cuando la gente deja de verse reflejada, no rechaza… simplemente se aleja.
Hoy, en la percepción ciudadana, la imagen negativa pesa por igual en figuras como Alejandro Moreno y Ricardo Anaya.
Las figuras “nuevas” como Jorge Romero siguen representando la imagen del viejo político de antes, su estilo, su copete , su forma de comunicar “alzando la voz”, manoteando, “cansados del régimen” … es la política del guión, la de siempre, la que narra Luis Spota en la “Costumbre del Poder”
El PAN estatal, dirigido por Aldo Márquez, enfrenta un gran reto de cara a las presidencias municipales y diputaciones locales: ya no basta con la marca ni con la estructura. El desgaste es real, los mismos perfiles generan rechazo y la competencia es cada vez más territorial. Si no hay apertura y renovación, el riesgo es claro: perder espacios que históricamente parecían seguros. Guanajuato tiene perfiles valiosos que hoy están fuera del juego: empresarios reconocidos que no necesitan del cargo para enriquecerse, médicos de trayectoria, líderes sociales con legitimidad real.
En 2024, el PAN en México, apenas ganó 3 distritos por sí solo en todo México.
El PRI ganó 0 distritos de mayoría relativa compitiendo solo (sin coalición)
Ese es su tamaño real sin alianzas.
Si en el 2027 la coalición PRI-PAN se da en algunos estados y se decanta por un ciudadano, existen altas probabilidades de que puedan abanderar los proyectos de Zacatecas, Michoacán, Sinaloa, sin contar la permanencia en Chihuahua, Querétaro y Aguascalientes.
Las alarmas se encienden en Guanajuato. Hoy ya no basta con ganar León; el escenario cambió. La lógica electoral dejó de concentrarse en las grandes ciudades y ahora se define en el territorio completo. Así lo entendió en su momento Donald Trump: no ganó solo por sus bastiones, ganó al enfocarse en estados y regiones que parecían menores, pero que resultaron decisivos. En Guanajuato puede ocurrir lo mismo. Si el PAN no voltea a ver los municipios medianos y pequeños, si no construye presencia real por medio de representantes ciudadanos fuera de sus zonas cómodas, el riesgo es claro: perder donde antes ni siquiera competían.
Porque hoy las elecciones ya no se ganan en las capitales, se ganan sumando territorio.
Por Mario Felipe Cervantes Villegas


