En la Ciudad del Vaticano, el papa León XIV abrió el nuevo año con un llamado a la paz, destacando a los países desgarrados por el conflicto y a las familias heridas por la violencia.
Celebró una misa de Año Nuevo en la Basílica de San Pedro y pronunció una oración al mediodía desde su estudio con vista a la plaza, repleta de peregrinos y turistas en una jornada fría y luminosa.
Recordó que el inicio del año coincide con el Día Mundial de la Paz de la Iglesia y pidió oraciones por la paz, tanto entre naciones en conflicto como en los hogares marcados por el sufrimiento.
Tras la intensa temporada navideña tendrá unos días de descanso antes de la Epifanía, jornada en la que también cerrará el Año Santo que se celebra cada cuarto de siglo y que atrajo a millones de peregrinos a Roma.
A continuación presidirá una reunión de dos días del Colegio de Cardenales, incluida la presencia de quienes superan los 80 años y, aunque no participan en cónclaves, siguen formando parte del colegio.
Con esta convocatoria, el pontífice recupera una práctica poco utilizada por su antecesor para solicitar el consejo de los cardenales sobre el gobierno de la Iglesia, que cuenta con alrededor de 1.400 millones de fieles.


