La llegada de miles de soldados de la 82.ª División Aerotransportada a Medio Oriente tiene implicaciones directas para la seguridad regional, el tráfico marítimo y el suministro de petróleo, aspectos que podrían afectar a países vecinos y mercados locales.
Miles de paracaidistas comenzaron a arribar desde Fort Bragg, según funcionarios estadounidenses, como refuerzo mientras el gobierno evalúa opciones en la ofensiva contra Irán.
El despliegue amplía a las fuerzas ya presentes en la región, que incluyen marinos, infantes de marina y unidades de operaciones especiales. Durante el fin de semana arribaron alrededor de 2.500 infantes de marina.
Las autoridades que facilitaron la información, que hablaron bajo condición de anonimato, no precisaron los destinos concretos de los nuevos efectivos, aunque el movimiento había sido anticipado.
Entre las tropas que llegan hay elementos del cuartel general de la 82.ª División, personal de apoyo logístico y un equipo de combate de brigada.
No se ha decidido enviar fuerzas terrestres a Irán, pero el refuerzo incrementa la capacidad operativa para eventuales acciones futuras en la región, según una fuente.
Los soldados podrían emplearse en distintas misiones relacionadas con el conflicto con Irán, incluida una operación para tomar la isla de Jarg, considerada centro neurálgico de gran parte de las exportaciones petroleras de Teherán.
Expertos y responsables consultados han señalado que una intervención terrestre, aun limitada, entrañaría mayores riesgos, pues Irán puede alcanzar la isla con misiles y drones.
El uso de tropas en el terreno también tendría costos políticos internos, dado el escaso apoyo público a una escalada y las promesas de evitar nuevos enredos militares en Medio Oriente.


