En Seúl, la cumbre entre Francia y Corea del Sur puso el foco en la seguridad de las rutas marítimas y la estabilidad energética de Corea del Sur, en un intento por mitigar las incertidumbres económicas y el impacto en las cadenas de suministro que genera la crisis en Medio Oriente.
El presidente francés Emmanuel Macron y el presidente surcoreano Lee Jae-myung acordaron cooperar para contribuir a la reapertura del estrecho de Ormuz y reducir la escalada de hostilidades en la región, una vía por la que suele transitar aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
En una declaración conjunta, ambos líderes subrayaron su intención de colaborar para garantizar una ruta marítima segura, si bien no ofrecieron detalles sobre las medidas concretas que implementarían para reabrir el estrecho.
Macron afirmó que es necesario definir, a nivel internacional, las condiciones de un proceso que permita aliviar la crisis y aseguró la urgencia de garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz; Lee ratificó la determinación de Seúl de cooperar en ese objetivo.
Además de la agenda sobre seguridad marítima, ambos países acordaron ampliar la cooperación en tecnología, energía y otras áreas económicas, y firmaron acuerdos para colaborar en cadenas de suministro de combustible nuclear, un proyecto conjunto de energía eólica marina y en el abastecimiento de minerales críticos.
Corea del Sur ha acelerado la producción de sus reactores nucleares y busca una transición más rápida hacia energías renovables para reducir su fuerte dependencia de las importaciones de combustibles fósiles, según plantearon las autoridades surcoreanas.
Funcionarios de Corea del Sur indicaron que mantienen contactos con Estados Unidos sobre el asunto y descartaron la opción de pagar a Irán tarifas de tránsito para garantizar envíos a través del estrecho.
El intercambio se produce en un contexto de presión de Estados Unidos sobre sus aliados; el presidente estadounidense criticó la respuesta internacional y pidió una mayor implicación de países asiáticos y de China para abordar la situación, pese a que la cifra de tropas estadounidenses desplegadas en Corea del Sur es menor a la mencionada por ese mandatario.


